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Posts Tagged ‘chesterton’

La fascinación y la apertura a la transcendencia

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on agosto 14, 2011 at 01:00

Para chesterton lo más importante es tener sentido común. Las ideologías, el racionalismo nos ha hecho perder esa sensatez del campesino, del hombre sencillo que sabe que en el fondo no importan las especulaciones que haga un teólogo o una persona que se considere inteligente; dos más dos seguirán siendo cuatro y a las vacas para que dén leche habrá que ordeñarlas. Es decir, esta conciencia de lo sencillo, de lo simple.

Para Chesterton el sentido común no es nada más que Leer el resto de esta entrada »

Mucho más de lo que leo, Flannery

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on julio 28, 2011 at 17:00

Hace como algo más de un mes una persona me puso un comentario en el blog. Me recomendaba los cuentos de Flannery O’Connor, más en FOC. Estuve indagando sobre quién era Flannery, una escritora americana, del sur de los USA y católica lo cual me pareció ciertamente insólito. Leí sobre su obra que pertenecía el género que denominaban “gótico sureño”. Pues bueno, luego leí referencias que la relacionaban con Poe. Buff, no sé por qué pero los cuentos de Poe algunos me entusiasman y otros me aburren soberanamente. Sin embargo su forma de escribir en pequeñas dosis me hace gracia, aunque en gran cantidad me parece un tostón.

Vamos, que puse en mi lista de lectura a Flannery por si acaso pero de entrada ni fú ni fá. He comprado el libro de cuentos completos de FO’C y he empezado por: “Un hombre bueno es difícil de encontrar”

Mi conclusión es que me ha gustado pero me desconcierta, es duro y seco. Supongo que una persona que tenga más conocimiento del sur estadounidense puede entender algo más acerca de los personajes y el lenguaje que utilizan, a ver si leyendo más lo voy pillando.

No sé por qué pero me ha dado la sensación de que en sus cuentos hay mucho más de lo que leo. De que no estoy pillando el fondo del asunto. No tiene pinta que la crudeza de los hechos que se narran sean porque sí.

Es como si de un hachazo te intentase decir que esto de la fe y de cómo es el alma humana y su redención no es puro sentimentalismo. Es exagerar ciertas facetas, ciertas caras del alma humana para decir que no hay hombres buenos ni hombres malos, no hay hombres hipócritas ni hombres sinceros. Todos tenemos dentro todos esos “hombres” encarnados en cada personaje. Es como si te dijesen que EN LA BÚSQUEDA NO SIEMPRE ENCONTRARÁS SOLUCIONES, TAN SÓLO RESPUESTAS y no en los tiempos que marca tu voluntad. Para el voluntarismo, para el utilitarismo, para el materialismo hostiles no es concebible una respuesta que no sea solución. Y cuando una pregunta surge de esta guisa la pregunta misma es considerada absurda y todo se “explica” con el AZAR. Y cuando nos preguntamos por qué me ha tocado a mí esto, si es para bien muchas veces nos adjudicamos la autoría a nosotros mismos. Y si es para mal pensamos en la “mala suerte” o directamente no pensamos. Al final el azar es una forma muy sutil y que suena lo suficientemente “científica” u “objetiva” de no decir absolutamente nada. Es un decir: ni lo sé ni me quiero preguntar por ello, no tiene sentido… Es el drama de la razón “agresiva” y obsesivamente escéptica. Parecería que Flannery presenta estas situaciones para romper de golpe con esta forma alienada de ver la vida.

He leído por ahí que en los cuentos de Flannery “las imágenes y acciones que [la autora] crea pueden resultar deformes y exageradas para la mentalidad católica. El gran error que el lector católico irreflexivo suele cometer es suponer que el escritor católico escribe para él” Ya, claro… pero en el mundo de hoy en día probablemente cada vez haya más católicos reflexivos que durante algún periodo más o menos largo de su vida hayan dudado de su fe y entiendan bien el “salto” desde esa alienación en el mundo a la alegría que supone descubrirse como ser que ha sido creado. Y por eso el lector católico disfruta de Chesterton y de su inmensa alegría y su gran sentido del humor y, dando un salto, también de San Juan de la Cruz y de su alma con ansias en amores inflamada.

¡Qué bueno es el Señor!

Actitud positiva y comunicación eficaz: reframing

In En la Iglesia, Listado de entradas on julio 13, 2011 at 12:34

Reframing“, o el arte de cambiar el marco que aplicamos a la realidad para abrir posibilidades… y convencer.

A veces nos hacen sentir mala conciencia, pensar que no tenemos razón… En realidad es muy fácil caer en ciertas trampas. Un ejemplo de esta actitud la escribía el otro día en “El sueño de la fe y la razón” en la que exponía un pequeño discurso de alguien que aún sin tener fe exponía cómo hoy en día se echa la culpa de casi todo al catolicismo.

Un ejemplo de una situación presentada de tal forma que muchos de nosotros nos sentiríamos con mala conciencia (pensaríamos algo así como “la verdad es que es indefendible mi postura”). Pero la persona que en situaciones normales se sentiría atrapada en este ejemplo sale bien parada:

Una anécdota que ha pasado a la historia fue la respuesta de Reagan a los comentarios que ponían en duda su capacidad de posible gobierno debido a su elevada edad (73 años en aquel momento), que provocó las risas de todos, incluido su adversario. Reagan respondió: “Quiero que sepáis que yo tampoco voy a hacer de la edad un asunto de esta campaña. No voy a explotar para beneficio político, la juventud e inexperiencia de mi adversario”. El “joven e inexperto” adversario tenía a sus espaldas cuatro años como Vicepresidente de los Estados Unidos y doce como miembro del Senado.

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Esto es reframing (re-encuadre), el arte de salirse de estas situaciones de bloqueo. ¿Cómo? cambiando el marco, cambiando la perspectiva, mirando al revés, dándole la vuelta a la situación, al significado de los elementos que ahí están jugando. Y para ello muchas veces un factor fundamental puede ser el sentido del humor. Cuando me explicaron en qué consistía el reframing me acordé inmediatamente de Chesterton y en especial: “Porqué soy católico”. Genial. Y es que dentro del reframing podríamos incluir el cambio de una actitud defensiva a una actitud de exposición positiva, abierta y atractiva.

Otro ejemplo más reciente es el de Catholic Voices, que es la red de comunicadores católicos que lograron dar la vuelta a la visita del papa a Gran Bretaña.

Una entrevista al creador de Catholic Voices hablando del reframing aquí. Y entre otras muchas cosas interesantes se dice esto:

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¿Cómo responden sus portavoces al espinoso asunto de la-pederastia?

Lo primero es cambiar el marco, el reframing tratar de entender la crítica y conectar con la intención positiva.

[…]

¿Por qué el Papa, que aparentemente no es tan buen comunicador, conecta tan bien?

Porque siempre habla en tono positivo. Nos hemos pasado demasiado tiempo con las cosas que la Iglesia rechaza sin hablar de las razones positivas.

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Esto, por otro lado está muy relacionado con lo que el periodista John Allen comenta sobre el arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan. Allen, lo llama: ortodoxia positiva. Allen dice que la defensa del catolicismo “es «ortodoxa», es decir, una defensa tenaz del pensamiento, del discurso y de la práctica católica. Y también es «afirmativa», en el sentido de que presenta la identidad católica en términos positivos. El énfasis está puesto en lo que el catolicismo abraza y afirma, a lo que dice «sí», en lugar de a lo que se opone y lo que condena.”

Otro ejemplo de esta actitud positiva podría ser el mismo Benedicto XVI quien, en una entrevista tras su visita a Valencia dijo lo siguiente:

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Hace un mes usted estuvo en Valencia para celebrar el Encuentro Mundial de las Familias. Quien ha escuchado con atención, se ha dado cuenta de que usted no ha pronunciado la palabra “matrimonio homosexual”, no ha hablado de aborto, ni de contracepción. Atentos observadores han dicho: ¡interesante!, evidentemente su intención es anunciar la fe y no dar la vuelta al mundo como apóstol de la moral.

Claro que sí. Ante todo tengo que decir que tuve solamente dos ocasiones de veinte minutos para hablar. Teniendo tan poco tiempo no se puede comenzar diciendo: no. Tenemos que saber qué es lo que queremos decir, ¿no es así? Y el cristianismo, el catolicismo no es un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva. Y es muy importante que esto se vea nuevamente, ya que hoy esta conciencia ha desaparecido casi completamente. Hemos oído hablar tanto de lo que no está permitido que ahora hay que decir: tenemos una idea positiva que proponer;

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Es más que una estrategia de comunicación, es una actitud inteligente…

El Chesterton chino

In Cristianos en la historia, Listado de entradas, Literatura on abril 1, 2011 at 22:52

A partir de hoy nace un nuevo blog. Este nuevo blog tratará sobre la vida y las obras de John Ching Hsiung Wu considerado como el Chesterton chino. Conocí la obra de John Wu en un blog católico estadounidense y he comprobado que resulta muy difícil encontrar algo de este hombre en español por lo que se me ha ocurrido esto. También estoy buscando y digitalizando sus obras (de momento sólo hay publicada una “Del Confucianismo al Catolicismo”) Por lo que a partir de ahora encontraréis el siguiente banner en la barra izquierda enlazando a este nuevo blog:

Descubre al John C. H. Wu, el Chesterton chino

El doctor John Chiang Hsiung Wu (1899-1986) fue un eminente jurista chino, erudito, poeta y escritor. Tuvo una profunda educación china y un gran conocimiento de la cultura occidental durante sus estudios de Derecho en los Estados Unidos y Europa. Regresó a China y comenzó una carrera brillante como profesor de derecho, juez, abogado y político. Los eruditos chinos de hoy lo consideran como uno de los pioneros más importantes en la enseñanza del Derecho, legislativo y de trabajo judicial en la China moderna. Su vida dio un giro importante después de leer la autobiografía de Santa Teresa de Lisieux. Abrazó la fe católica y se convirtió en un devoto cristiano. Este episodio de su vida no sólo fue un asunto personal aislado sino que demostró su fe en su carrera y en sus muchos escritos.

Debido a su particular odisea desde el confucianismo hasta el catolicismo y al estilo, la claridad y la defensa de su fe católica se le ha considerado el Chesterton chino.

Este blog surge con la intención de dar a conocer dentro de lo posible la vida y obra de este gran desconocido en nuestra lengua.

Pezqueñines a contracorriente

In En la Iglesia, Listado de entradas on febrero 9, 2011 at 09:49

Estaba recordando cuando mi mujer y yo dijimos que nos casábamos. Ciertos familiares preguntaron tímidamente: pero… ¿por la Iglesia? Al responder afirmativamente hicieron un gesto como de mirar al cielo. Al ver el gesto me dio la risa al pensar que “clamaban al cielo” sin creer en él.

Luego una prima me comentó algo así como: bueno… es que sois más tradicionales. Entiendo que quería decir más tradicionales que ella, supongo. Lo curioso es que lo de “tradicional” me suena como si me dijeran que me gustan estéticamente las cosas “poco modernas” lo cual no es necesariamente cierto. Me da la sensación de que al decir eso me estaba queriendo decir que si yo me casaba era únicamente porque me gustaba cómo queda en las fotos ver una novia de blanco y un novio y un cura detrás en una iglesia bonita. Como me hizo gracia por donde salió esta prima la respondí que no es que fuéramos tradicionales sino que creíamos en Dios. Creo que nunca he visto a nadie cambiar de tema tan rápido como a ella…

Una cosa que me llama la atención es que hay gente que piensa que es muy rebelde por hablar mal de la Iglesia, algunos amigos incluso están orgullosos de lo que ellos consideran que es ir a contracorriente. Sin embargo objetivamente no es así, la mayoría de la gente que conozco no está en la Iglesia por lo que ir a contracorriente no es estar fuera de la Iglesia, sino dentro.

Por otro lado supongo que ir a contracorriente sólo está bien cuando lo que defiendes es algo bueno, sino ir a contracorriente no estaría bien. En cualquier caso ir a contracorriente tiene un cierto aspecto positivo, comentaba Chesterton: “Sólo quien nada a contracorriente tiene la certeza de que está vivo”

Que bueno es el Día del Reposo

In En la Iglesia, Listado de entradas on enero 30, 2011 at 01:00

El Domigo es un día que me encanta. Es el Día del Reposo, el Día del Señor.  Para mí es un día para descansar, para observar la naturaleza y para ver en ella la gloria de Su Majestad. Recuerdo un compañero que tuve cuando estuve de becario en la universidad que me decía que no le gustaba nada el Domigo porque todo está cerrado. Pues a mí me encanta, no hay nada que me distraiga de lo que más importa: alabar al Señor. También recuerdo cuando el cura me decía que a veces lamentaba no poder disfrutar más este Día del Reposo puesto que es cuando más atareado estaba.

Y es que parece que toda la naturaleza está hecha para cantar la gloria del Señor, para alabar Su Nombre. Y todo lo ha creado por Amor a sus criaturas. Me acuerdo de leer una biografía que escribió Chesterton sobre San Francisco de Asís y cómo predicaba a los pájaros para recordarles alabar a su Creador por las bendiciones obtenidas.

Aunque no toque, siempre me acuerdo del último salmo, el 150:

¡Aleluya!

Alabad al Señor en su templo,
alabadlo en su fuerte firmamento.

Alabadlo por sus obras magníficas,
alabadlo por su inmensa grandeza.

Alabadlo tocando trompetas,
alabadlo con arpas y cítaras,

alabadlo con tambores y danzas,
alabadlo con trompas y flautas,

alabadlo con platillos sonoros,
alabadlo con platillos vibrantes.

Todo ser que alienta alabe al Señor.

¡Aleluya!

En su versión cantada, que es la que cantamos, cuando toca, claro:


La cafetería superpoblada

In Cultura de la Vida, Listado de entradas, Razones para la fe on enero 24, 2011 at 10:10

Los ratos del café de mi trabajo creo que no son como los del resto del mundo. Creo que el resto del mundo habla del fútbol y de mozas de buen ver. Pero nosotros no, últimamente tengo un compañero de trabajo obsesionado con la superpoblación. Y, francamente, acabo hasta las narices de tanto mensaje apocalíptico: que si dentro de 50 años vamos a ser cincuenta mil millones de trillones de personas, que si van a llegar oleadas de inmigrantes americanos y africanos, que si no va a haber comida para todos… La verdad que mi compañero es amable y buena persona, pero un poco agorero.

Tengo la impresión que el tema intenta ser una justificación más de la ideología de género porque tanta obsesión por el “control de la natalidad” no es normal. Además, en mi infinita ignorancia, los argumentos me suenan más a pseudociencia que a un estudio sociológico serio.

Como Chesterton vale igual para un roto que para un descosido:

“El mundo moderno no acepta dogmas de la autoridad, pero acepta cualquier dogma sin autoridad. Di que algo es así, según el Papa o la Biblia, y lo descartarán como superstición sin examinarlo. Pero precede tu comentario con “dicen” o “¿no sabes que…?”, o intenta (y no consigas) recordar el nombre de un catedrático mencionado en algún periódico, y el agudo racionalismo de la mente moderna aceptará cada palabra que digas”

Ahora que lo pienso… me acabo de acordar que leí un artículo en Público muy interesante. No me acuerdo quién era el autor, creo que era catedrático de algo… pero no me acuerdo como se llamaba. Por lo visto ante la superpoblación en japón estaba aumentando la tasa de condenados por canibalismo, ¡fíjate! Te paso un enlace: http://www.elgranchef.com/2009/05/06/%C2%BFrestaurante-canibal/

Crimen y castigo. Locura y cordura

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on diciembre 28, 2010 at 01:00


En “Crimen y Castigo” de Dostoievski vemos como el protagonista actua en un principio como racional y orgulloso. Ese orgullo le lleva a matar a una anciana. Me parece escalofriante la auto-justificación que intenta hacer el protagonista del asesinato que cometió: la anciana era una malvada vieja usurera, ¿acaso no estaría mejor el mundo sin ella? (en el fondo es la misma auto-justificación para cualquier asesinato. Lo considero el mismo razonamiento que para un aborto o una eutanasia.) En la mente del protagonista poco a poco se va desarrollando la irracionalidad. Llega un punto en que el asesino tiene un diálogo interior que es el de un auténtico demente.

Al final de la historia parece que la cordura vuelve cuando el asesino confiesa y es castigado, sin embargo la plenitud de la redención sólo llega cuando descubre el amor y la Fe.

Una cosa que me llama la atención de esta historia es la relación con la entrada del otro día: “Locura” en la que Chesterton en “Ortodoxia” tomaba como punto de partida la existencia de la locura para proponer que la obsesión por la razón como única vía hacia la verdad lleva a la locura y que la Fe nos devuelve a la cordura.
He estado mirando por curiosidad las fechas en las que ambos, Dosoievski y Chesterton escribieron sus libros. “Crimen y Castigo” fue escrita en 1866 y “Ortodoxia” se escribió en 1908. ¿Quizás a Chesterton se le ocurrió su idea leyendo “Crimen y castigo”? Esta claro que esto es una idea peregrina que se me ha pasado por la mente y obviamente es imposible de demostrar. Sin embargo, parece que estos dos grandes escritores (pensadores) coincidieron en la idea de que la pura razón es una chaladura y que es la Fe la que devuelve la cordura…

Locura

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on diciembre 26, 2010 at 01:00

El segundo capítulo del libro “Ortodoxia” de Chesterton se titula “El maniático”. Me encanta. En primer lugar trata de poner un punto de partida para comenzar todo un discurso acerca de la razón y la fe. Según Chesterton, los antiguos sabios habrian partido en sus razonamientos de un hecho indiscutible que es el pecado. Hoy en día este concepto es tan discutido que propone para su razonamiento partir de un hecho ampliamente aceptado: la locura.

“Los modernos maestros de la ciencia insisten, sobre la necesidad de basar toda investigación, en un hecho. Los antiguos maestros de religión, se mostraron igualmente entusiastas de esa teoría. Empezaron basándose en el hecho del pecado; un hecho tan evidente como las patatas. Fuera posible o no fuera posible que el hombre se purificara con ciertas aguas milagrosas, no cabe duda de que necesitaba purificación. Pero algunos caudillos religiosos de Londres, relativamente materialistas, comenzaron en nuestros días a negar, no la discutible milagrosidad del agua, sino a negar la indiscutible existencia de la mancha”, es decir, el pecado, y añade: “Los santos más intransigentes y los más obcecados escépticos, por igual unos y otros, tomaron el positivo mal, como punto de partida de sus argumentaciones.”

“En esta situación especialísima, evidentemente ahora no es posible (con una esperanza remota de aceptación general) comenzar como comenzaron nuestros padres, basándose en el hecho del pecado. Este mismo hecho que fue para ellos (y es para mí) tan evidente como la luz, es precisamente el hecho que ha sido discutido o negado. Pero aunque los modernos nieguen la existencia del pecado, supongo que no han negado aún la existencia del manicomio.”

Tras esto postula que el ir más allá de la pura razón es lo que nos proporciona algo de cordura. Sólamente es la obcecación en la razón, muchas veces enfocado en un sólo aspecto de la realidad, el que provoca la locura. Comenta que si hubo alguna vez un poeta loco, no era un loco por su poesía, sino por su racionalismo. Y precisamente sería la poesía la que proporcionaba a éste un poco de normalidad a su vida. Chesterton aclara que su objetivo no es atacar la lógica o la razón, las cuales alaba, sino la obsesión por utilizar sólo la razón para conocer la verdad.

“El poeta sólo pretende entrar su cabeza en el cielo. El lógico es el que pretende hacer entrar el cielo en su cabeza. Y es su cabeza la que revienta.”

La multiplicación de las flores

In En la Iglesia, Listado de entradas on diciembre 21, 2010 at 01:00

Leí hace tiempo una frase, no me acuerdo de quien (puede que Chesterton): “hay dos tipos de personas, las que no creen en los milagros y aquellas que creen que todo es un milagro”. Cada vez soy más de los segundos.

Bien, hace cosa de un mes, al finalizar una eucaristía, una chica me dijo que podía coger unas flores del altar para regalárselas a mi mujer, que estaba fuera hablando con otras chicas. El caso es que recogí unas pocas. Cuando iba a salir de la capilla pasaron muchas cosas a la vez: me crucé con el cura y sin darme ni cuente le dí las flores para su madre, que lo agradece mucho. El cura sonrió y me dió las gracias. Según decía esto, la chica que me había dicho que cogiese las flores me miró con severidad como diciendo: “¡este chico nunca aprenderá!”. El caso que había un niño pequeño, Ángel, que estaba viendo toda la escena aunque el cura y yo no nos habíamos fijado en él. De repente cogió la mitad del ramo enorme de flores que llevaba en la mano, me puso las flores en la mano y salió corriendo a jugar con el resto de niños. El cura se echo a reír diciendo: “Si que te ha respondido rápido el Señor, te ha mandado un ángel”. Diciendo esto se fue a preguntar el rultado del partido a sus amigos.

Conclusión, allí me quedé yo con cara de tonto, con más flores de las que había cogido y pensando que el Señor mueve los corazones de una forma tan sutil que ni nos damos cuenta. Si, está claro que Dios nos habla a través de los acontecimientos, a veces grandes acontecimientos y otras veces a través de las acontecimientos más humildes.

Decía Santa Teresa:

quien a Dios tiene

nada le falta:

Sólo Dios basta.