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Transfiguración. Moisés, Elías y la Eucaristía

In Listado de entradas on febrero 26, 2013 at 10:48

Uno de esos momentos decisivos en los Evangelios me parece la Transfiguración. Cuando Cristo sube a orar a la montaña se narra el encuentro con Elías y con Moisés y se aparece el paralelismo con ambos dos. Por Elías, el gran líder y profeta de su tiempo, se revela Cristo como Mesías. Por Moisés, liberador del pueblo de la esclavitud en Egipto, se revela Cristo como Salvador que nos liberó de la esclavitud del pecado. La glorificación de Cristo será una resurrección, pero implica el paso, el éxodo por el sufrimiento, por la puerta de la muerte.

Y es curioso que la escena en la montaña con Cristo transfigurado y la nube que desciende sobre el monte -para mayor temor de los discípulos- se encuentra también en estos dos líderes.

En Moises en el monte Sinaí: “Al tercer día, al amanecer, hubo sobre el monte truenos, relámpagos y una espesa nube; se oía un sonido muy fuerte de cuerno. En el campamento todo el pueblo se puso a temblar. Entonces Moisés los hizo salir del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte. El monte Sinaí entero humeaba, porque Yavé había bajado en me dio del fuego. Subía aquel humo como de un horno, y toda la montaña temblaba. (Ex 19,16-18)”

Y Elías en el mismo monte: “Le dijo: «Sal y ponte en el monte ante Yahveh.» Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor. Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se puso a la entrada de la cueva. Le fue dirigida una voz que le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?» (1Re 19,11-13)”

Esta gloria, en todos los casos parece algo que infunde temor, temor religioso delante de lo divino, temblor ante el Misterio. Pero también provoca en Pedro la alegría delante de la gloria del Mesías y Salvador.

Curiosamente se da una especie de transfiguración en el propio Moisés: “Luego, bajó Moisés del monte Sinaí y, cuando bajó del monte con las dos tablas del Testimonio en su mano, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con él. (Ex 34,29)”

Al pensar en Elías y en Moisés me he acordado de un cuadro que ví hace bastante tiempo por ahí :

 tipos eucaristía

Al parecer el cuadro se llama La Última Cena que se encuentra en la Iglesia de San Pedro en Lovaina (Bélgica). En el centro del cuadro se muestra la Última Cena y lo que me llama la atención son los cuatro paneles adicionales que muestran varias prefiguraciones de la Eucaristía en el Antiguo Testamento, tres de las cuales tienen que ver con Moisés y Elías.

A la izquierda arriba se muestra el encuentro del amabilísimo Melquisedec con Abrán cuando bendijo el pan y el vino. “Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y le bendijo diciendo: ‘Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos’.” (Génesis 14,18-20)

A la izquierda abajo se muestra a una familia israelita celebrando la pascua judía. Aparecen comiendo la cena según lo que dispuso Moisés “Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas […] Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor”. (Éxodo 12,8.11)

A la derecha arriba se puede ver al pueblo de Israel recogiendo el maná, el pan de cada día que el Señor les proporcionó en el desierto durante el éxodo.

Y a la derecha abajo se muestra de nuevo a Elías cuando después de sus encontronazos con los sacerdotes de Baal y el consiguiente cabreo de la reina Jezabel se dirigía al monte Horeb. Cansado de caminar por el desierto, se tiró debajo de un arbusto deseando morir porque no se veía con fuerzas para más. Un ángel lo despertó y le preparó un pan y le dio de beber dándole fuerzas así para caminar otros cuarenta días hasta el monte santo.

Supongo que si por el maná podemos llamar a la Eucaristía “pan del Cielo“, por el alimento de Elías la podemos llamar “pan de los Ángeles“…

Dice el León-Dufour: “Los cristianos, hechos por el bautismo partícipes del misterio de resurrección prefigurado por la transfiguración, son llamados ya acá en la tierra a transfigurarse cada vez más por la acción del Señor”

“Mas todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más gloriosos: así es como actúa el Señor, que es Espíritu. (2Cor 3,18)”

Gracias, Señor, por regalarnos la Eucaristía que nos ayuda en esa transfiguración

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