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La crisis demográfica japonesa: Por mí se va a la ciudad del llanto; por mí se va al eterno dolor… dantesco

In Listado de entradas on febrero 6, 2013 at 17:39

Me ha llamado la atención este artículo de Media Catchers sobre la crisis demográfica -ya imparable- de Japón. Sobre todo me ha llamado la atención las conclusiones a las que llega. Siempre he pensado que este es un tema -como muchos otros- en el que hasta que no se rompe el encanto cegador de la ideología del momento y se observan las devastadoras consecuencias, es decir, hasta que no nos damos el tortazo, no nos enteramos de nada. Es como la caida de la URSS, todos tan felices hasta que cayó el muro y en su interior no había más que miseria y más miseria. ¿Cómo hacen las ideologías para presentar su putrefacto sepulcro tan blanco y luminoso?

Traduzco partes del artículo:

“De acuerdo con Naciones Unidas, todas las horas del día y de la noche hay treinta japoneses menos en el mundo. A finales de este año habrá 200.000 menos, y para el año 2050, Japón habrá perdido casi un cuarto de su población.

[…]

Japón es inapreciable como laboratorio demográfico por ser un sistema prácticamente cerrado, sin casi inmigración ni emigración. Su 99% de población étnicamente homogénea nos da una muestra poco común de lo que le espera al mundo entero [otro sistema cerrado] en un futuro.”

¿Y cuál es la razón?

“La población de Japón fue la primera en el mundo en hundir totalmente su fundidad por debajo de la tasa de reemplazo hace medio siglo (en 1960), y su TFR (tasa de fundidad total, siglas en inglés) ha seguido su paso. Ahora se encuentra en un sorprendente 1,1 hijos por mujer (la mitad del requerido para el reemplazo), y seguirá disminuyendo a 0,6 hijos por mujer en 2050.

Cuando las mujeres dejan de tener hijos, el resultado es inevitable, la población de la nación alcanza un pico breve para luego decaer. La población de Japón alcanzó un máximo de 126,5 millones hace dos años, y ahora es un millón menos. Esta tendencia se acelerará hasta que la nación esté perdiendo un millón de personas al año”.

¿Y cuál es el resultado?

“El número de niños japoneses menores de 15 años se ha reducido durante treinta años consecutivos, del 24% de la población a su actual 13%. Japón ahora tiene [menos] niños de los que tenía hace un siglo debido, en gran parte, a los cuarenta millones [¡¡¡!!!] de abortos que ha sufrido desde que se legalizó la práctica en virtud de la Ley de protección eugenésica en 1949.

El número de personas mayores de 65 años se ha incrementado durante sesenta años consecutivos, a partir de sólo el cinco por ciento de la población en 1952 a su actual 23%, y se prevé que aumente al 43% en 2050. Japón es actualmente la nación más envejecida del mundo, con una edad media de 45 años, y ese porcentaje aumentará hasta un sorprendente 60 años de edad en 2050.

Por lo tanto, Japón tiene el mayor porcentaje de personas mayores de 65 años de entre cualquier otra nación del mundo, y el más bajo porcentaje de niños menores de 15 años de cualquier nación del mundo.”

Otros datos de tinte económico son que tiene cada vez menos trabajadores para soportar cada vez más personas dependientes. Se calcula que para el año 2025 el 70% del gasto público serán consumidos por los servicios de seguridad social del país. Y todo esto con la economía estancada, por lo que la gente lo tiene más difícil para casarse y tener hijos por lo que el problema puede ser todavía peor. Por no hablar de que con cada vez menos gente que trabaje y consuma la economía difícilmente puede remontar.

Desde 1995 los mequetrefes que les gobiernan han tratado de “reactivar” la natalidad sin éxito, ¿por qué? Y aquí es donde el artículo me sorprende:

“Una vez que conviertes a las personas en adictas a las cosas y les dices durante décadas que los bebés son una carga, que interfieren en tus deseos y necesidades, y que son malos para el medio ambiente [se refiere al mito de la sobrepoblación], tu nación está condenada. Ninguna nación en la historia se ha recuperado de una tasa de fecundidad tan baja como la de Japón. […] Las tendencias demográficas mundiales tienen la inercia de un superpetrolero […] Su población [la población mundial] alcanzará su pico en sólo tres décadas y comenzará a disminuir.”

Me ha hecho gracia esto, lo fusilo malvadamente:

Si Jean-Paul Sartre tuviera su propia “iglesia”:

little hope church

Donde hay fe hay esperanza… y niños, valga la redundancia 🙂

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