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Lo cuantitativo y lo cualitativo. O cuando el mono desciende del hombre

In Listado de entradas on febrero 1, 2013 at 14:10

anti-science-1El otro día en un café tuvimos una conversación para mi gusto bastante graciosa. No sé cómo acabamos hablando sobre las diferencias entre el hombre y los animales. Este tipo de cosas me hacen bastante gracia porque me da la sensación de que tenemos tal ofuscamiento mental a nivel colectivo que no somos capaces de distinguir un huevo de una castaña.

Por lo visto a las personas de cultura media hoy en día nos cuesta discernir en qué se diferencian realmente el hombre y el animal. Jejeje, por lo visto la antropología nos sobra… con la zoología nos vale, lo cual es gracioso en la medida de que nuestra maldad se lo imagina aplicado a ese pobre prójimo al que no le queda otra que sufrirnos. Es el prejuicio materialista, un prejuicio al que se le da más o menos mal lo cuantitativo y es una nulidad para lo cualitativo.

Para el materialista lo cualitativo no existe salvo, quizás, como compendio de factores numéricamente parametrizables de lo cuantitativo. Es decir, si no se puede, o no lo sé medir, no existe. Así nos va, claro. A todos (por lo menos de momento) “algo” nos dice que en el fondo el ser humano merece leyes y derechos que lo protejan, si bien no sabemos explicar muy bien la razón por la que esto tenga que ser así. Lo cual tiene más peligro que un mono con metralleta… aunque bien mirado, para el materialista, el hombre no es más que un mono que se ha encontrado entre sus manos sin saber cómo una metralleta, jejeje. Lo que decía antes sobre el prójimo… probrecico.

anti-science-2Para el materialista, la diferencia entre el hombre y los animales se da únicamente según la medida de su inteligencia, la inteligencia de los animales sería sin duda cuantitativamente inferior a la humana, pero nunca habría una diferencia cualitativa. Sería, en definitiva, un conocimiento de la misma especie pero en distinto grado.

¿Dónde queda la libertad del ser humano? Pues no queda. Porque si el materialismo fuera verdad, el hombre no sería una criatura libre. Porque la libertad implica necesariamente a la razón y voluntad. Sin libertad, la conducta del ser humano tampoco se diferenciaría de la animal. Sería una conducta más elaborada, pero al final, como la de los animales, se limitaría a ser una mera respuesta, aunque más compleja, a los impulsos sensibles.

Y, si el ser humano no es libre y sólo responde a los impulsos sensibles, ¿se pueden hacer leyes para regular su conducta? Gracias a Dios todavía somos lo suficientemente listos como para saber que si tu perro se hace caca en la calle, la multa se la debería llevar el dueño, no el perro… aunque bien pensado… tiempo al tiempo.

Curiosamente, a la luz de la evolución se suele interpretar, para resolver nuestros conflictos de identidad como especie, que el hombre se encuentra en la cima de la evolución. Y chimpum, a otra cosa. Pero esto es más que discutible si todo es zoología como mal dice el materialista. Bien pensado, a nivel biológico, a esta explicación le crecen casi tanto los enanos como al gobierno de Rajoy con el caso Bárcenas. Y es que a nivel biológico el cuerpo humano tiene una serie de rasgos físicos inexplicables a la luz de las meras zoología y evolución y es: la inadaptación morfológica del cuerpo humano en comparación con otros animales. El del hombre es un cuerpo que aparece y permanece como un cuerpo “abierto”, carente de especialización y por ello más vulnerable físicamente (sobre todo si comparamos a los seres humanos recién nacidos con los de otras especies). Lo cual es lo mismo que decir que somos unos paquetes en lo que a adaptación al ambiente natural se refiere en comparación con otros animales independientemente de nuestra inteligencia. Sip, no tenemos ná que hacer en comparación con el mono, ese ser altamente especializado y adaptado al hábitat arborícora.

anti-science-3El hombre parece ser algo más que su biología, trasciende la biología y la sola zoología no nos vale para saber qué es un ser humano. Parece que la asombrosa libertad y apertura de la razón humana a la realidad se ha visto reflejada en la inadaptación morfológica del cuerpo del ser humano que, al igual que su razón, ha permanecido “abierto” y libre de especialización.

Asimismo, la voluntad se encuentra en gran medida desligada de los instintos animales y por ello es capaz de dirigir por sí misma, con la guía de la razón, nuestro comportamiento. El animal es conducido por un instinto puesto en marcha por los estímulos del medio ambiente. De nuevo, el hombre se conduce por su razón que motiva a la voluntad para actuar. Sólo así podríamos entender la falta de especialización a un ambiente físico concreto (la “libertad física” respecto de la especialización al ambiente): a la luz de nuestra capacidad para guiarnos por la razón y por el uso de la libertad cognitiva. Y así podríamos contrastarlo con el alto grado de especialización animal: porque su conducta es guiada inexorablemente por los estímulos producidos en dicho ambiente.

Y es que la realidad completa del ser humano no puede ser comprendida únicamente por la ciencia experimental, que se limita al tratamiento cuantitativo de realidades de índole material, sino también a lo cualitativo: a lo filosófico, a lo moral, a lo trascendente…

El hombre es una unidad de cuerpo y alma.

Un libro bastante chulo: El hombre y el animal: Nuevas fronteras de la antropología

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