Qbstt

El Dios que habla y el Dios que calla

In Listado de entradas on agosto 9, 2012 at 11:26

En más de una ocasión he escuchado eso de que Dios es un invento de nuestra imaginación, que cuando rezas realmente hablas sólo. Cuando oigo esto siempre me acuerdo de esa experiencia de muchos santos que se ha terminado denominando con el nombre del famoso poema de San Juan de la Cruz, noche oscura.

Una gran certeza contra la pregunta que todos nos hacemos en algún momento sobre si Dios está al otro lado de la conversación o es un mero placebo está ahí, aparece justo en los momentos en los que Dios calla, en la noche oscura. Si calla es porque yo no me lo invento, un mero consuelo o placebo funciona cuando una persona lo necesita y se lo cree, pero cuando calla es porque no viene de sí mismo. He encontrado que Ratzinger en su Introducción al cristianismo, en el apartado “y descendió a los infiernos” precisamente habla de esta misma experiencia, la más terrible de las noches oscuras, el Sábado Santo, la muerte de Dios. Ratzinger lo sabe explicar muy bien.

Los primeros cristianos no quisieron identificar a Dios con ningún dios pagano al estilo de lo que se solía hacer en la romanización típica de una cultura, en resumen, porque Cristo se llamó a sí mismo Verdad, no mera costumbre ni ritualismo vacío. Sin embargo se alegraron al encontrar que los filósofos por medio de la razón habían encontrado al Logos. Sin embargo la fe, al contrario que las ideas, tiene un carácter social, es decir, las ideas son fruto de mis pensamientos, vienen de mí; pero la fe viene de fuera, la palabra se anticipa a mí mismo y a mis ideas. Si el pensar filosófico es una actividad individual que nace en mí, la fe es una actividad social, una palabra que otro me anuncia.

Dios habla a través de la Historia, pero la muerte de Dios el Sábado Santo nos recuerda que Dios también calla. Dios no sólo es la palabra que viene a nosotros sino también es lo que se nos escapa, lo que buscamos y no encontramos. Dice Ratzinger que “Dios ha hablado, Dios es palabra, pero con eso no hemos de olvidar la verdad del ocultamiento permanente de Dios, sólo si lo experimentamos como silencio, podemos esperar escuchar un día su palabra que nace del silencio”. Y quizás esa sea la alegría de la Resurrección, que tras experimentar el silencio sepulcral de Dios experimentamos la palabra que nace de ese silencio. Ese silencio de Dios nos afina el oído, nos hace prestar todavía más atención, nos hace no dar por supuesto, será el calentamiento del motor antes de ponernos en movimiento hacia Galilea.

“en la muerte de Cristo está presente lo que Käsemann llama brevemente la oración de los infiernos, la promulgación del primer mandamiento en el desierto del aparente abandono de Dios:

El Hijo conserva todavía la fe cuando, al parecer, la fe ya no tiene sentido, cuando la realidad terrena anuncia la ausencia de Dios de la que hablan no sin razón el mal ladrón y la turba que se mofa de él. su grito no se dirige a la vida y a la supervivencia, no se dirige a sí mismo, sino al Padre. Su grito contradice la realidad de todo el mundo.”

Esto es la noche oscura, Dios calla aun cuando la fe se mantiene. Por ejemplo, cuando se hicieron públicas las cartas de la Madre Teresa o de Teresa de Lisieux en las que se narraban sus largas noches oscuras, algún ateísta listillo fue por ahí diciendo que habían perdido la fe. Todo lo contrario, lo único que eso denota es que esta gente no sabe de lo que habla. Es más, me imagino esa fe recia y enorme que debían tener estas mujeres para permanecer en el Amén silencioso, teniendo el corazón a la vez tan grande y tan frío.

“la médula de la pasión no es el dolor físico, sino la soledad radical, el completo abandono. A la postre su ser más íntimo está solo. Esta soledad universal, que es, sin embargo, la verdadera situación en que se halla el hombre, supone la contradicción más profunda con su simple compañía; por eso la soledad es la región de la angustia que se funda en el destino de un ser que tiene que ser, y que, sin embargo, choca con lo imposible.”

Y ante esto nos pone un ejemplo, un niño que tiene que atravesar un bosque en una noche oscura. El niño tendrá miedo incluso aunque le hayan demostrado que no hay nada que temer. Cuando se encuentre sólo en medio del bosque oscuro, cuando sienta la soledad radical, tendrá miedo. No será un miedo de algo sino de sí mismo. Por contra, un miedo ante algo concreto es inofensivo, se elimina huyendo del objeto que nos infunde el miedo. Pero en este caso el miedo es más profundo que todo eso, es el miedo de la soledad, de la inseguridad de su propio ser, miedo de estar a solas con la muerte. Ese miedo sólo se eliminará en el momento en que una mano lo coja y lo guíe, cuando alguien le hable; “es decir, perderá el miedo en el momento en que sienta la co-existencia de una persona que le ama.” “El auténtico miedo del hombre no puede vencerse mediante la razón, sino mediante la presencia de una persona que lo ama.”

“¿Quién no se da cuenta de que, según nuestros poetas y filósofos, todo encuentro humano se queda en la superficie, que ningún hombre tiene acceso íntimo a otro? Nadie puede entrar en lo más íntimo de otra persona; todo encuentro, por muy hermoso que sea, fundamentalmente no hace sino adormecer la incurable herida de la soledad. En lo más profundo de nuestra existencia mora el infierno, la desesperación, la soledad inevitable y terrible. Sartre parte de ahí para elaborar su antropología”

Es curioso que la imagen que a veces se proyecta del infierno es un lugar con mucha vidilla, algo así como una mezcla entre la cafetería del Congreso y un anuncio de chocolate por televisión en el que hablan del placer como si fuese un pecado. Sin embargo, la realidad es muy otra, el rechazo a Dios es rechazo a cualquier amor, es rechazo total al otro, es el auténtico aislamiento solitario, se parece más a la antropología de Sartre. No es perder la fe, sino rechazar la palabra, rechazar cualquier tipo de diálogo.

Sigue Ratzinger hablando sobre los discípulos durante la noche oscura del Señor:

“Hablemos también de los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35); también alude a este tema, junto con la historia de Elías y la narración neotestamentaria en la que el Señor duerme en medio de la tempestad (Mc 4,35-41 y par.). Los discípulos huidos conversan de que su esperanza ha muerto. Para ellos ha tenido lugar algo así como la muerte de Dios. Se ha extinguido la llama en la que Dios parecía haber hablado. Ha muerto el enviado de Dios. No queda sino vacío completo. Nadie responde. Pero cuando hablan de la muerte de su esperanza, cuando creen no ver ya a Dios, se dan cuenta de que la esperanza vive todavía en medio de ellos, de que el .dios., o mejor dicho, la imagen de Dios que ellos habían forjado, tenía que desaparecer para volver después con más vida. Tenía que caer la imagen de Dios que ellos habían ideado para que sobre las ruinas de la casa destruida pudiesen de nuevo contemplar el cielo y aquel que siempre es infinitamente más grande.”

Ese es nuestro Dios, el que todo lo renueva, el que rompe el techo para que miremos de una vez al Cielo. Es el Dios que habla y el Dios que calla.

Anuncios
  1. Gracias. Me emociona mucho todo esto. Conozco a una señora muy buenísima que reza así: “Señor, no eres mi amigo, no me escuchas, no me haces caso pero me da igual, me da igual que me hayas dejado, yo no voy a dejarte”. Nunca sé que decirle a esa señora. Una vez le dije: “Quien te oiga pensará que te crees mejor que Dios”. Y ¿sabe usted lo que me contestó? Me dijo que Dios, cuando tiene quejas contra ella, se lo hace saber con toda claridad y que ella procura corregirse y que piensa que Dios -que es mejor que ella- también se corregirá y acabará dándole a ella la razón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: