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El pesado telón de la falsa superioridad intelectual

In Listado de entradas on junio 26, 2012 at 17:10

He estado siguiendo más o menos cómo cuentan por ahí la aventura del paso de Leah Libresco de escribir en la sección atea de Patheos a escribir en la sección católica. Entre otras cosas me ha llamado la atención la espectación que ha habido al respecto llegando incluso a trascender la noticia a medios de comunicación generalistas. Es curioso que la quincena por la libertad religiosa convocada por un montón de diócesis, universidades e instituciones católicas contra el mandato de Obama que pretende obligar a contratar a las instituciones de la Iglesia seguros que incluyan esterilizantes, abortivos y otras lindezas haya pasado totalmente inadvertida, más bien ignorada, por dichos medios de comunicación de esta nuestra amada ateocracia secular. Sin embargo la noticia de esta conversión haya creado tanto revuelo. Y viendo las reacciones que ha causado por parte de algunos comentaristas y blogueros ateos tampoco me sorprenden. Es más, me resultan conocidísimas. Aún con todo creo que en parte es comprensible.

Hay ocasiones y en ciertos ambientes especialmente que la religión es asociada automáticamente y sin excusa con varios conceptos lamentables: con violencia, con hipocresía y sobre todo con ignorancia. Y se crea en torno a la religión un pesado telón que trata de cubrir todo por defecto con una falsa suficiencia o falsa superioridad intelectual por un lado y falsa superioridad moral por otro. Sip, el aire que se respira en muchos ambientes es escandalosamente ese. Y lo que he osbservado es que los pocos creyentes conocidos tragan con todo y callan. Y callan porque ser tachado de idiota en un ambiente supuestamente “intelectual” es como mutilarse y ser tomado a chufla permanentemente. En muchas ocasiones en especial si la persona trata de ser coherente con lo que cree la cuestión se convierte en una tara social. A pesar de ello curiosamente en esos ambientes el promedio de conversaciones en las que se trata el tema religioso o el tema de Dios es increíblemente alto aunque siempre en sentido insultantemente negativo.

Y mi opinión es que esos ambientes son irrespirables por la sencilla razón de que el resultado de tales falsas superioridades -semejantes a pesados telones que tratan de cubrirlo todo- producen y provocan que se evite hablar de algo tan propio y tan irrenunciable para el ser humano como son los planteamientos sobre el sentido de su propia existencia, el sentido de su vida. Te están tratando de arrebatar el pronunciamiento libre sobre un planteamiento tan íntimo y tan propio de tu propia persona como ése en base a prejuicios estúpidos y fanfarrones. Evitar plantearte algo tan natural como eso no deja de ser una autorepresión, una enajenación.

También he observado que es muy curioso que cuando alguien se toma su libertad en serio y plantea sus razones con paciencia y con más miedo que vergüenza puede hacer una minúscula brecha en el pesado telón de superioridades por la que todos podemos respirar. Y curiosamente se produce un efecto inesperado y es que descubres que hay más gente creyente de lo que parece y que alguno de aquellos que antes reían las gracias al “fanfarrias” de turno llegan a decir -y públicamente- lo contrario. Cuando alguien rompe el telón y entra algo de luz descubres con sorpresa que hay algo más allá del triste telón.

Aceptar ser tomado así por idiota en el atrio de los “listísimos” es preferir el Amor antes que el respeto humano. Y te sirve para tomarte a tí mismo más a la ligera y ser más humilde. No te queda otra, porque sabes que “si tu dieras los bienes de tu casa por el Amor sólo encontrarías el desprecio (Ct 8,7)”. Porque sucede que “de lo que abunda en el corazón habla la boca (Mt 12,34)” para bien y para mal. Porque si Francisco el de Asís se llamó a sí mismo juglar de Dios, de la misma forma, gracias a Dios, el resto también podríamos ser como juglares y a veces hasta ser tratados como payasos. Bah, porque el único público que importa es el Señor… aunque lo digas temblando y metas la pata mil veces.

A veces se habla de “relativismo”, otras veces se especifica más diciendo “relativismo moral”. P. Kreef hace una distinción interesante entre varios peldaños en el relativismo:

  1. Relativismo metafísico, que niega la existencia de cualquier absoluto que no dependa de nada para existir, por tanto niega la existencia de Dios.
  2. Relativismo gnoseológico, que admite la posibilidad de que exista un ser absoluto pero cree que si existe el hombre no lo puede conocer.
  3. Relativismo ético o moral, que puede admitir la existencia de un ser absoluto y que haya verdades incondicionales, pero niega la capacidad del hombre para conocer unos criterios universales de comportamiento concreto.

Y en cierto sentido es una escala maldita en el sentido de que negar una implica negar todas las posteriores, si uno niega la 1ª lógicamente negará la 2ª y tras ella la 3ª. Si sólo niega la 2ª negará también la 3ª. Sin embargo también puede ser una escala virtuosa en el sentido de que tan sólo con tener ojos en la cara uno puede ascender por la escala.

Leah ascendió por la escala y más aún:

Yo creía que la Ley Moral no era más que una verdad platónica, abstracta y distante. Resulta que ahora creo que es una especie de Persona, además de la Verdad.

Y es que si existe una moral objetiva es porque existe un absoluto que no depende de nada para existir y no cambia. Y realmente es imposible considerar la ley moral como relativa, sin esa concepción uno no podría recriminar a otro ninguna maldad, ningún delito, la ley no tendría sentido. Nadie vive así, nadie quiere vivir así. Las excusas de que la moral depende de la empatía, de la genética, de la cultura o de cualquier otro factor puramente materialista no son absolutos, puedo conocerlos y decidir que son simples apéndices más de la persona que no me atan a nada. Por que la empatía, la genética o la cultura no son preceptos morales, son simplemente cosas, por tanto moralmente neutras. Siendo así, ¿con qué derecho podría hacer una serie de leyes para regular el comportamiento en sociedad? ¿qué derecho tendría a atar a otros a la empatía, o a la genética o a la cultura? ¿No podría otro “inventarse” su propia cultura en la que tiene pleno derecho a maltratar a los demás? ¿o a rebelarse contra la genética y decidir que ese factor no le ata a seguir un “instinto”? Sin embargo realmente nadie vive en el relativismo moral, porque en el fondo nadie quiere eso ni cree en eso. Vivimos sabiendo que existe una verdad moral y que esa verdad moral se puede conocer. Y si existe una verdad moral objetiva que regula la vida de las personas tiene sentido que sea la imágen de una “especie de Persona además de la Verdad”…

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