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Cristo no se llamó a sí mismo costumbre, sino verdad

In Listado de entradas on junio 19, 2012 at 15:48

Con esta frase contundente nos dejó Tertuliano por escrito la posición cristiana al respecto de la situación que existía en el helenismo de la época de los primeros cristianos entre la filosofía y la religión pagana. No, las relaciones entre la filosofía griega y los mitos paganos no fueron precisamente bien avenidas. Y a medida que pasó el tiempo daba la sensación de que en el dilema planteado entre el Logos de los filósofos y los dioses míticos la enemistad iba en incremento.

De hecho existe un paralelismo sorprendente en la historia entre la crítica filosófica de los mitos de Grecia y la crítica de los profetas del Antiguo Testamento hacia los ídolos, hacia los dioses. Es decir, al mismo tiempo que los filósofos griegos criticaban los dioses, los profetas del Antiguo Testamento se encontraban criticandolos también. Si unos hablaban del Logos, otros de Yahvéh. Cada una de estas dos posiciones partían de supuestos distintos y tenían metas bien distintas, sin embargo, están en íntimo paralelismo en su búsqueda de la caída de los ídolos en favor de un mismo Dios.

Los primeros cristianos no sólo reconocieron con sorpresa a Dios en ese Logos tan “académico” sino que además conocían de Él que no era algo neutro, como un ser cerrado en sí mismo y sin proyección alguna hacia el hombre, no era sólo pensar del pensar, pura eternidad e inmutabilidad. Sabían que se podían dirigir a Él en sus oraciones, que era el Dios de Abraham, que era el Dios de la Historia y que amaba con misericordia eterna al hombre porque era Amor.

Esta brecha abierta entre el Logos y el mito pagano, entre la razón y la “piadosidad” vacía, terminó haciendo que el paganismo permaneciese como pura organización, como una forma de configuración de la vida, pero no como búsqueda de la verdad, no como fe auténtica. Según las costumbres religiosas de la época los romanos podrían haber asimilado al Señor como un dios más, ¿a qué dios correspondería el Dios cristiano? Podría ser Zeus, Dionisio, Apolo o algún otro. La respuesta cristiana fue: “a ninguno, pues sólo hay un Dios, es aquello que intuyeron los filósofos, es aquél a quién nunca os dirigís. El César puede fumar incienso si quiere, pero con nosotros que no cuente para adorarle.”

San Pablo alude de forma profética precisamente a esta separación entre el Logos y mito:

En efecto, lo cognoscible de Dios es manifiesto entre ellos, pues Dios se lo manifestó; porque desde la creación del mundo lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las criaturas. De manera que son inexcusables, por cuanto que conociendo a Dios no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se entontecieron en sus razonamientos, viniendo a oscurecerse su insensato corazón; y alardeando de sabios se hicieron necios, y trocaron la gloria del Dios incorruptible por la semejanza de la imagen del hombre corruptible, y de aves, cuadrúpedos y reptiles (Rom 1,19-23).

Es decir, el cristianismo optó por la verdad del ser mismo frente a la pura costumbre. Sip. En eso se había convertido el paganismo, en pura costumbre que regulaba y organizaba la vida, pero no era la búsqueda sincera de la verdad. Y por eso dijo Tertuliano eso de “Cristo no se llamó a sí mismo costumbre, sino verdad“. Y precisamente por este hecho se acusó a los primeros cristianos de ateístas. Es la acusación producto del rechazo cristiano a la antigua “religio” considerada como costumbre vacía que se erguía contra la verdad.

Y es en ese aspecto la misma cosa que pretenden imponer hoy a la Iglesia, que no salga de la sacristía, que la fe mengüe hasta mera religión, que hagamos cosas por costumbre, porque nos gusta un “estilo de vida” como cualquier otro pero sin un cambio, una conversión, una implicación radical en nuestra vida: sí, tu vete a misa los domingos pero no te metas con el aborto, vete a la procesión pero no hables de justicia y bien común, saca a tu estatuilla a dar un paseo pero esterilízate como cualquier otro… Pero Cristo no se llamó a sí mismo costumbre, sino verdad!!!!!!! La fe modela tanto la vida de una persona que la perspectiva de la vida cambia radicalmente, la paternidad de Dios no es un símil de la paternidad humana, sino que la paternidad humana es un reflejo de la de Dios.

La costumbre sin fe no sirve para nada y en aquellos momentos en que la costumbre, ya sin sustento alguno de fe ni razón, se desvirtuó, se pervirtió y servía de justificación para cualquier inmoralidad, no sólo se volvió tediosa y despreciable sino que provocó el fin del Imperio Romano. Siendo así, puedes llamarlo “crisis económica”, puedes llamarlo “secularización” o puedes llamarlo “lola” que el resultado es el mismo…

Al respecto de la relación entre filosofía y religión algo así como en el paganismo ocurrió en el Islam siglos después, el Islam en sus buenos tiempos se “tragó” a Aristóteles pero no lo supo digerir así que lo “vomitó”. En cambio en el cristianismo se volvió a dar el milagro de la “conversión póstuma”, esta vez de Aristóteles, a Cristo. Este nuevo milagro tuvo un -por lo visto en más de un sentido- gran mediador, Tomás de Aquino. El cristianismo volvió a evaluar todo y a quedarse con lo bueno.

¿Y cuál es y ha sido el peligro? que la práctica religiosa se convierta únicamente en “costumbre” sin fe, que la práctica religiosa se convierta únicamente en “sentimentalismo” melífluo… En definitiva, que dejemos de ser fieles al espíritu de búsqueda de la Verdad que se infundió a la primera Iglesia en Pentecostés.

El peligro es siempre el abandono de la fe para darse a los ídolos esta vez al modo poscristiano, es decir, sin darnos cuenta de que nos vaciamos de Dios, pero su “hueco” lo acabamos llenando irremediablemente con idolatrías. Es sorprendente la fuerza del cristianismo de los primeros siglos que fue eficaz incluso de hacer desaparecer irrevocablemente todos los dioses. Sin embargo los poderes (autoridad, dinero, aborto…) que les daban cuerpo, que los encarnaban, siguen existiendo. Y da igual que hablemos de absolutizar o idolatrar una ideología, el dinero, el sexo, un deporte…

Es la contínua falsedad de la idolatría: la absolutización del poder, de las cosas que, siendo finitas, pasajeras y de este mundo, son equivocadamente consideradas absolutas, es la búsqueda de la vida donde no está. La gruesa capa de costumbres, ídolos y hábitos adquiridos que nos ocultan la autenticidad de lo que es nuestra vida que es la donación, el dar la vida por otros. La tentación idolátrica, a pesar de haber perdido su máscara de divinidad, ahora en su estado más profano sigue existiendo. Supongo que hoy y en todas las épocas. Y también supongo que esa fina máscara es la única diferencia entre el paganismo precristiano y el poscristiano. Es sorprendente cómo somos capaces de enrocamos en un apego que anteponemos al único Señor, de idolatrar algo creyendo que no lo hacemos…

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  1. […] al estilo de lo que se solía hacer en la romanización típica de una cultura, en resumen, porque Cristo se llamó a sí mismo Verdad, no mera costumbre ni ritualismo vacío. Sin embargo se alegraron al encontrar que los filósofos por medio de la razón habían encontrado […]

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