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Hablar con un balón es muy triste, mejor celebrar la Pascua

In Listado de entradas on abril 9, 2012 at 12:55

Jo, cuánto hace que no escribo nada… Ha habido muchas tareas que hacer, muchos preparativos. Además, hay que callar para escuchar. Creo que hay algo muy curioso en el silencio cristiano, ese silencio no es lo que entiende el mundo por silencio, no es exactamente, en el sentido literal, la ausencia de sonido. El silencio no es algo entendido en sentido negativo ni pasivo sino que consiste en callarme yo, intentar evitar todos los ruidos que pueden confundir y causar distorsiones, con el objetivo de escuchar y contemplar.

Una gran peli es Náufrago en la que se muestra una persona perdida en una isla desierta totalmente sólo y que termina por inventarse una especie de “mascota” con la que habla, un balón pintado al que llama  Wilson. A pesar de ser pintoresco, creo que es algo bastante aceptado el hecho de que un tipo que no habla nunca con nadie se puede volver majara. La necesidad de comunicación a este nivel en el hombre está arraigada en lo más profundo de sí mismo. Si uno no habla se vuelve loco!

El argumento principal de la película me llama mucho la atención. Si lo piensas fríamente llegamos a esta vida porque sí, no lo decido yo, simplemente nacemos. Sip, gracias a nuestros padres, claro, pero hay tantas causas por las que podríamos no haber nacido, tantas giros en la historia del mundo y de las personas que es realmente un proceso “azaroso” el hecho de que estemos aquí. Es algo así como que al nacer nos vemos plantados en una isla desierta sin entender muy bien qué pintamos aquí.


Uno puede pensar que no es lo mismo porque nosotros estamos rodeados de gente. Bueno, si, hay gente alrededor, pero ¿con cuántos podemos mantener un diálogo profundo? ¿quién nos conoce plenamente? ¿quién responde a nuestras preguntas sobre el sentido de nuestra vida, por qué existimos y no no-existimos?

Curiosamente para evitar un diálogo que nadie responde, lo llenamos todo de ruidos, muchas veces tenemos ocupado nuestro tiempo por completo de forma que no acabamos de darnos cuenta del todo de que todas esas cosas, todos esos ruidos no son más que el intento por suplir nuestros anhelos, nuestras aspiraciones más profundas pero que nunca nos acaban de llenar. Muchas de esas cosas con las que llenamos nuestra vida no son más que balones pintados con una cara con la que hablamos. El mundo no para de hablar, no calla, con un balón pintado con una confianza pasmosa. Lo malo es que Wilson realmente nunca responde y encima puede acabar pinchando. Son los ídolos mudos de los que se burla el profeta Isaías, puedes hablar con ellos, pero no te responderán.

Con lo majo que es Wilson, quién se habrá creído ese malvado Isaías!!!

La cuestión es paradójica, tenemos miedo al silencio porque el silencio provoca locura y desazón. Tanto miedo tenemos al silencio que no paramos de “hablar” con nuestros ídolos de forma que nunca acabamos de atrevernos a abandonar nuestro propio monólogo. Si nos atreviéramos a callar nos daríamos cuenta de que el silencio se acabaría, nos daríamos cuenta de que es al revés, hay Alguien intentado hablarnos a nosotros. Lo mismo dice el evangelista Juan cuando dice que “al principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios” e incluso llama a Cristo mismo el “Verbo encarnado”. Por eso empezamos la Vigilia Pascual cantando:

Te bendecimos en esta noche
oh, Cristo mío,
Verbo de Dios
luz de la luz sin comienzo
te bendecimos
Verbo de Dios

Dios habla a través de los acontecimientos de nuestra historia. Esos acontecimientos son los que marcan ese itinerario del alma hasta Dios. Decía San Agustín:

Dios, que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti

La primera lectura de la Vigilia de Pascua es la de la creación, Dios nos ha creado, no ha sido decisión nuestra sino suya. Sin embargo los acontecimientos que pone en nuestra vida son las “propuestas” que podemos acoger para que permitamos una nueva creación en nuestro corazón, la conversión. Dios nos creó unilateralmente pero nos hizo libres para esta nueva “creación”, aprovéchalo.

Ese camino, esa conversación, habla del Temor de Dios y la lectura que a mí me parece que ilustra ese Santo Temor es el paso de Israel por el mar rojo. Israel en ese momento a punto de morir en que tenía el ejército del faraón detrás y las aguas abiertas a un lado y a otro es la expresión viva del Santo Temor pues sabe que si Dios retirase Su mano o el ejército les destruye o las aguas les aplastan. ¿Es miedo? No, es la confianza consciente de lo vertiginoso de la situación.

Es algo así como un “pá’bernos matao” si no fuese por el Señor.

En cierta forma esta Vigilia también consiste en la consciencia que los cristianos tenemos de nosotros mismos. Quiero decir, pertenecemos a un pueblo y lo sabemos y sabemos que es un pueblo errante y vapuleado. Es significativo que la palabra “Parroquia” viene del griego Paroika. Paroika significa etimológicamente “el tiempo de estadía o residencia”. El verbo paroikein quiere decir: “estar provisoriamente, estar de paso, peregrinar”. Paroikaos es “el extranjero domiciliado”. Por lo visto los cristianos estamos no sólo realmente sino también etimológicamente de paso.

También es cierto que creo que vivimos en un punto de la historia muy interesante, vivimos en un momento en que se ha roto la unión ciudadano-cristiano y no hemos acabado de establecer una identificación propia y estrecha con la Iglesia. Vamos, que estamos un tanto perdidos. Y así hay cristianos individualistas que pasan de tener una mínima relación con una comunidad. Y así oyes hablar a algún otro de la Iglesia como si la Iglesia fuese una cosa y él no estuviera en ella pero sí. Es como el niño listillo que pregunta a su padre “¿por qué hacéis esto así?” en vez de preguntar “¿por qué hacemos esto así?”. Es una disección extraña, como si por un lado estuviesen los “cristianos” y por otro la “Iglesia” pero a la vez ambos términos se confunden. Muy rarito. Hasta el punto en que alguno considera a los budistas mejores “cristianos” que los cristianos. O considera a Queiruga el mejor teólogo católico después de Lutero y Calvino. Así pues cualquier ciudadano que se considera no cristiano parece que se siente con todo el derecho de hablar de lo que la Iglesia debería ser o dejar de ser y podemos ver a la Mercedes Milá embutida en cuero negro cual morcilla burgalesa criticando a la Iglesia con la excusa del cura que abandonó a su pueblo y cambió a nuestro Padre por un falso “hermano” que se autoproclama “grande”. Pobre.

En la Pascua gritamos: “de su costado salió sangre y agua!!!”. El Señor abrió el costado de Adan y de su costado creó a la mujer, de igual manera Cristo fue alanceado y de su costado creó a la Iglesia, Su Esposa, a la que alimenta con agua y sangre, con el Bautismo y la Eucaristía. La Iglesia, por estar Cristo en medio de Ella es la que cumple las aspiraciones de la Humanidad entera pues es capaz de traer la paz a sus miembros, puede realmente ser un pueblo, la paz que sabemos que trae Cristo, el Resucitado. Yo diría que es como si hubiese dos Pascuas, una es la que observa el mundo en la que Cristo está muerto. La otra es la que celebra la Iglesia en la que Cristo ha resucitado. Por eso, cristiano-que-estás-en-la-Iglesia, grita con alegría:

Cristo Nuestra Pascua está resucitado!!!

y celébralo con tu pueblo porque nunca habrás celebrado nada tan importante…

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  1. «Cristo Nuestra Pascua está Resucitado»

  2. Cristo Nuestra Pascua está resucitado!!! ;O)

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