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Cuando los santos meditan sobre la entropía es porque la Cuaresma está cerca

In Listado de entradas on febrero 21, 2012 at 13:15

El otro día en el café estabamos hablando del programa megacostrucciones. Básicamente te muestran algunos intríngulis de la construcción de edificios espectaculares. Otro habló del Hotel Marina Bay Sands en Singapur, son tres torres gigantescas que sostienen una plataforma entre las tres donde hay de todo, incluídas varias piscinas, helas aquí:

Y hubo un comentario que no me esperaba ni por asomo. Se señaló lo costoso del mantenimiento de un edificio así, de la cantidad de energía y recursos que eran necesarios para su mantenimiento: “Cuando nuestra civilización desaparezca, quizá incluso antes, es probable que no queden ni los restos de ese edificio. Es la Entropía. Es inevitable.” Jó, no me digáis, es el comentario más “cuaresmal” que he oído hasta ahora. Me recordó a esas pinturas de santos con una cruz en la mano y una calavera en la otra: “recordad, todos algún día moriremos, no pongáis vuestro corazón en los tesoros sujetos a la corrupción, acumulad para vosotros tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido los corrompen”.

San Jerónimo meditando sobre la Entropía

Y así es la entropía, la ley del desorden, del envejecimiento de las cosas. Un ser vivo se puede considerar un sistema muy ordenado (no, no hablo de su mente, esa suele venir “entrópica” de serie). Al envejecer, las células pierden la capacidad de mantenerse ordenadas, es decir, de conformar un cuerpo con partes bien diferenciadas y se va produciendo un desorden del cuerpo. Para mantener ese orden necesitan la información que se encuentra en el ADN, pero ésta es una molécula extremadamente ordenada que tiende a desordenarse perdiendo la información almacenada con cada duplicación celular. Todo tiende a oxidarse, a romperse, a envejecer, todo pasará. Y la ceniza que se nos impone en la cabeza el día del comienzo de la Cuaresma es la que nos recuerda ésta misma ley universal!!!

Esta ley de la descomposición no afecta sólo a las cosas materiales sino también a la misma sociedad, nunca está igual, tiende a cambiar, unas civilizaciones surgen y algunas mueren. También en la sociedad y en el alma puede aumentar la entropía en cierto sentido por el pecado visto como desorden. Incluso según A.Toynbee en “Estudio de la historia” habla de las causas de la muerte de una civilización y no son tanto las presiones externas, que pueden causar incluso el efecto contrario, un efecto dinamizador de la misma sino el propio cansancio de los miembros de la civilización. Al igual que la vejez, supone un desmoronamiento interno, no externo. Y utiliza tres alegorías en forma de adoración a tres dioses (más bien a tres demonios) para tres factores cuya conjunción, según Toynbee, han sido letales a lo largo de la historia. Uno es la adoración a mammón (dios del dinero, es la ambición desmedida, el acopio de los bienes pasajeros) otra es la adoración a marte (dios de la guerra, el odio al enemigo) y la última es la adoración a moloc (dios infanticida, en forma de antinatalismo y abortismo). Nuestra sociedad se muere, no porque nadie la mate, sino porque no tiene ganas de vivir ni de criar una nueva generación que suplante a la actual que morirá.

Sin embargo la lucha contra la entropía es posible y ya está en marcha, lleva en marcha dos mil años desde que Cristo resucitó, venció a la muerte y botó la pequeña barca de la Iglesia en los procelosos mares de una sociedad que se desmoronaba como sucedía en la época del imperio romano. Y superó la muerte de esa sociedad y sirvió de nexo entre lo viejo y lo nuevo. Fue la barca de la tranquilidad mientras arreciaba la tormenta en tiempos de descomposición social. Es la que intenta sanar y anunciar estos males aún cuando resulte molesta a quien tiene el Poder. Es la que tiene como promesa la clave de la regeneración a lo largo de la historia si somos fieles a la Palabra. Es la que tiene como misión apuntar a los tesoros del cielo que no pasan ni se desmoronan y nos trae un anticipo de aquello que podemos probar ahora.

Y por eso la Pascua es la gran fiesta que esperamos. La celebración de que no todo está perdido, la muerte no tiene la última palabra sino el Señor re-crea ciertas cosas de nuevo. Que la podredumbre y la descomposición del alma de una persona y de una sociedad se pueden eliminar, pueden regenerarse aún cuando muchas veces suponga un proceso de purificación “cuaresmal”, tiempos de cruz y de detección de los pecados antes de ser sanados y curados. Esa pequeña barca que es la Iglesia sigue llena de esperanza a la que agarrarse sobre todo en tiempos complicados.

Y más sobre la batalla contra la entropía en: Rebelión reverente:

Hay un planteamiento que el hombre super-hiper-liberado se hace acerca de la postura frente a la oración católica, un planteamiento con el que yo también estoy familiarziado. Él ve a una persona arrodillada, las manos juntas, su reverencia, y su postura y piensa – si es un pagano-super-liberado – “¡Rebélate! ¡Deja de temer y lloriquear delante de tu dios! ¿Es que acaso no tienes orgullo? y si en cambio es un cristiano-super-liberado – “¡Dios es Amor! ¡No te acobardes! ¡A Él no le importa tu postura, tus ropas, Él quiere una relación personal contigo y nada más! ¡Relájate!” Esta, por supuesto, es una reacción similar a la que hace el huraño adolescente católico que pretende pensar por sí mismo por primera vez.

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