Qbstt

Y cantarán: ¡felicidad!

In Cuentos y relatos, Cultura de la Vida, En la Iglesia, Listado de entradas on agosto 10, 2011 at 01:00

Marta se apresuró. Llegaba tarde. Dobló la esquina y allí vió a María, esperándola. Ella siempre llegaba tarde y a María la tocaba esperar, a pesar de eso siempre la recibía con una sonrisa. Qué paciencia tenía… Por fin se encontraron y se saludaron. Sin más preámbulos empezaron a andar en dirección a la facul. Las dos estaban en la misma clase de segundo de filosofía.

La profesora entró cuando ya estaban sentadas. Entró con paso firme y segura de sí misma. Dejó el portátil encima de la mesa y sonrió. A Marta se le antojó que era una sonrisa un tanto burlesca y se puso tensa. La pareció un cierto contrasentido que fuese ella, la alumna, la que tuviese manía a la profesora, pero siendo sincera con ella misma era la verdad. No la aguantaba, o mejor dicho, la aguantaba por ser la profesora, pero a duras penas. La parecía que se aprovechaba de su puesto de profesora para intentar adoctrinarles en su ideología. Y no lo podía soportar. Era superior a sus fuerzas. Aún recordaba la defensa que hizo del aborto, en plena clase ¡y sin venir a cuento! Se le revolvía el estómago…

La profesora empezó a decir mientras conectaba el videoproyector al portátil:

– Bueno, chicos, silencio, por favor… Hoy os voy a poner un vídeo.

Se estaba preguntando qué iría a poner cuando siguió hablando:

– Os voy a poner un vídeo sobre la eutanasia.

No le dió tiempo a pensar nada más cuando oyó un suave bufido de María. Le hizo gracia.

El vídeo comenzó, un hombre muy mayor, en silla de ruedas, casi no se podía mover. Su mujer estaba a su cuidado. En seguida se empezó a ver cómo la mujer a duras penas lograba mover a su marido. La música y el ambiente de la película acompañaban a su propósito.

Marta se empezó a poner nerviosa, sentía cómo sus manos y su cabeza le ardían. Aquello la parecía una burda manipulación emocional. Apelaban a sus sentimientos de pena y de compasión para justificar el homicidio. ¿Realmente trataba de eso la filosofía? Aquello le daba náuseas.

En un punto de la trama la mujer de aquel hombre insinuó a su marido que existía la posibilidad de la eutanasia. Su marido la miró silencioso. ¿Será posible? Pensó Marta, ¡esto ya es el colmo! Estuvo a punto de levantarse y marcharse. Sin embargo no lo hizo. Miró alrededor, inquieta, a nadie más parecía importarle. Nadie parecía indignado. Así que a duras penas y casi sin poder acomodarse contra el respaldo de la silla se quedó donde estaba.

Al final de la película, como era de esperar, el hombre pidió que le administraran un tratamiento indoloro para morir. Pero prefirió esperar a su cumpleaños antes de pedir el veneno.

La profesora paró el vídeo, dió la luz, y comenzó a dar una breve explicación en los cinco minutos que le quedaban de clase. Se suponía que el hombre esperó a su cumpleaños por alguna cuestión de tipo “romántico”. Marta ya no podía más, ¿pero es que aquella idiota no se iba a dar cuenta de que si uno quiere realmente morir no espera a su cumpleaños? ¿cómo era tan imbécil? Aquel era un ser humano al que estaban convenciendo para que aceptase el homicidio. Pensó que iba a reventar de odio: ojalá la ocurra a ella, ojalá reviente, mal bicho…

En ese momento María le pasó una pequeña nota que había escrito por debajo de la mesa. Marta la cogió y la leyó: “Amad a vuestros enemigos… vengo prongo…” Y en ese momento rompió a llorar. Ya no podía aguantar más su frustración. Con la cara totalmente enrojecida se puso las manos delante intentando que no se notara mucho. Se sentía avergonzada. La profesora enseguida la vio pero no se paró, siguió hablando como si nada ocurriera. Quizás incluso se pudo observar un cierto gesto de hilaridad en su cara mientras finalizaba la explicación. María enseguida la pasó un Kleenex y una botella con agua.

Cuando salieron de clase Marta la dió un abrazo. La dió las gracias en bajito de forma que sólo la oyese ella.

María repuso con dulzura:

– para eso están las hermanas de comunidad…

– para llevarse los unos a los otros al Cielo ¿eh? – dijo sonriendo. Se acabó de recomponer mientras añadía con confianza:

– nosotras construiremos un futuro mejor que todo esto…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: