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Qué grande eres en medio de nosotros!!!

In En la Iglesia, Listado de entradas on julio 16, 2011 at 00:23

A veces leo cosas que me resultan entretenidas, otras veces divertidas, otras tristes. Pero hay algunas veces que remueven mi interior, que me dan pie a plantearme cosas. A darme cuenta que mis seguridades son falsas. Sí, estoy hablando de esta entrada de TEB y sus comentarios correspondientes. A mí me han dado pie a reflexionar un poco. No sobre EL matrimonio, que me parecería un poco pretencioso, sino sobre MI matrimonio, sobre mi vida. Espero no decir ninguna burrada, si es así pido disculpas de antemano.

Y la sensación es que a veces actúo y hablo (sin pensarlo) como si  el matrimonio fuese “la opción por defecto” y no creo que sea así, en absoluto. De hecho el considerarlo a la ligera hace que pasen cosas lamentables. El matrimonio y la familia son una vocación a la que me siento llamado con mis dudas y debilidades. Esto supongo que no supone nada “extraño” ni consiste, con perdón, en “mear agua bendita” sino pide una fidelidad para llevarlo a cabo y confiar en que es el Señor el que, si espero en Él, lleva mi matrimonio. Igual que lleva, cuando estoy a buenas con Él, mi vida. El Señor acontece en nuestras vidas y siempre para bien, Dios es Amor, no nos deja tirados…

Hay una persona que me repite machaconamente que el divorcio es algo natural porque cada uno “evolucionamos” de una manera. Pues bien, yo recuerdo el día de mi boda (qué día tan increíble y qué bien me lo pasé…), había un rito que propuso el cura y nos encantó que es el del yugo. Y el yugo es algo que hace que ambos vayamos a la par y tiremos del mismo carro. Si, sin duda el-que-separa intenta que “evolucionemos” cada uno por nuestro lado. Precisamente por eso me caso por la Iglesia, por eso quiero estar en la Iglesia (aún cuando no lo merezco yo quiero estar), para que Cristo (mi esperanza) esté en medio de nosotros y nos podamos querer toda la vida, para poder tener ese yugo que hace que nos podamos amar incluso en los momentos en los que somos enemigos. Si, el rito del matrimonio no es algo mágico que va a conseguir esto, pero es algo así como un “manual de instrucciones”. Cada vez veo más que el rito del matrimonio es un poco el matrimonio condensado, la guía de remedios en este sentido a la que volver para plantearse si marcha bien la cosa. Por eso yo creo que es tan importante casarte antes de convivir, si no has contado con el Señor para ello, ¿cómo no dudar que vaya a salir bien? Me parece lógico que algo que intentemos hacer sólo en nuestras fuerzas fracase, somos humanos. Por eso es mejor apoyarse en el Señor, que no te fallará.

Es que el matrimonio vivido en cristiano no es cualquier cosa. Y los planes del Señor salen bien, sólo tengo que mirar a mi mujer y a mi hija 🙂

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Señor, no apartes tu mano de cada uno de nosotros, que podamos ser una familia humilde, que nunca nos falte la alegría, que nunca nos falte la hospitalidad. Damos el pan cada día. Que Tú, el Amor, estés siempre en medio de nosotros… ¡qué grande eres en medio de nosotros!

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GRITAD JUBILOSOS:
«QUÉ GRANDE ES EN MEDIO DE TI
EL SANTO DE ISRAEL.»

El Señor es mi Dios y mi Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi canto es el Señor,
él es mi salvación.

Sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
proclamad entre los pueblos sus hazañas.

Cantad al Señor, que hizo proezas,
anunciadlas por toda la tierra;
gritad jubilosos,
exultad habitantes de Sión.

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