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¡oh, noche que me guiaste!

In En la Iglesia, Listado de entradas on junio 19, 2011 at 15:49

Ayer por la tarde tras dar muchas vueltas al final tuve que ir yo sólo a la Eucaristía. Cuando digo yo sólo digo sin mi mujer y mi hija, claro. Porque en la iglesia había tres comunidades juntas celebrando. Es curioso porque hacía mucho que no iba yo sólo, siempre he ido con mi mujer desde antes incluso de casarnos. Y ahora con la peque también. Y me sentí extraño, como si me faltase algo, ¡qué cosas! Y encima la cosa se agravó porque llegué tarde y me senté en un banco casi vacío…

Pero tuvo una cosa buena y es que no me pude distraer con nada. Escuché las lecturas, los ecos y la homilía. Lo que oí me alegró y me llenó de esperanza, me sentí en paz. Y luego llegó la comunión. Mientras se repartía el Cuerpo del Señor se cantaba “Noche oscura”, nunca estaré lo suficientemente agradecido a Dios por haber inspirado a San Juan de la Cruz esos versos. Me encanta. Y al llegar a eso de:

¡Oh noche que me guiaste!,
¡oh noche amable más que el alborada!,
¡oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!

Sin duda el Señor, el Amado me guió hasta aquella Eucaristía, sin duda hizo para mí una noche más amable que el alborada. Sin duda el Amado se acerco al alma amada… ¡qué infiel es la amada al Amado! ¡qué fidelidad y dulzura la del Amado! Nunca me había fijado pero eso de “amada en el amado transformada” me recordaba a la comunión. El cura se acercó, puse mis manos en forma de cruz y dejó el Cuerpo del Señor encima. El hecho de estar un par de minutos en esa posición adorando el Cuerpo del Señor hasta consumirlo todos a la vez es un regalo inmerecido de Dios. Una cosa preciosa de las Eucaristías del Camino que habla de la misericordia de Dios con su pueblo. Y cuando en esa tesitura dices “no soy digno de que entres en mi casa”, lo dices todo, todo lo que le puedes decir al Señor allí en tus manos en forma de cruz…

Cuando salí estuve un rato hablando con unos y otros. Luego caminé con Él hasta el coche para volver a casa. Qué noche tan amable…

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  1. El Amado… te cuida bien, ¿eh? 😉

  2. Hermano, he pasado por tu blog y que gozo he sentido con tu experiencia…..tb camino, acabamos el año pasado en Jerusalem y es un privilegio haber tenido una Cdad para encontrarme conmigo misma y con el Señor a la vez……esa Noche oscura …y misteriosa llena de sus secretos en el sielncio adorable del Corazón de Dios…….la Paz.

  3. Leyendo el principio del post, me hacia gracia porque yo estoy alrevés que tú, siempre voy sola, mi marido no camina…
    Ha sido una delicia como describes esa Eucaristia tan especial que has contado, y que me has transmitido, gracias. un abrazo.

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