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Beatificación de Kafka

In Cristianos en la historia, Listado de entradas on marzo 28, 2011 at 08:17

Claro que no, Franz Kafka, autor de la archiconocida “La Metamorfosis”, no ha sido beatificado. Sin embargo hay una Kafka que sí ha sido beatificada. Su nombre es Helen, Helen Kafka.

Helen nació el 1 de mayo de 1894 en Husovice, en Moravia, una zona católica de la República Checa. Con 20 años decidió entrar en la Congregación Hospitalaria de los Franciscanos de la Caridad de Viena y tomó el nombre de Sor María Restituta. Respecto a sus labores en el hospital, en poco tiempo llegó a ser una experta ayudante anestesista.

Juan Pablo II en su beatificación dijo “su capacidad como enfermera, su determinación y calor hacían que muchos la llamasen Sor Resoluta, en vez de Sor Restituta.”

En marzo de 1938, se produce el Anschluss, la anexión de Austria por Alemania sin combate. Entonces los nazis intentaron imponer su moral e ideología. Las nuevas autoridades políticas pro-nazis prohiben que haya crucifijos en los hospitales. En el hospital católico de Sor Restituta se ha construido una ala nueva y en cada habitación ella coloca un crucifijo, desafiando la norma (si que era Resoluta, sip).

Un médico de ideología nazi la delata a las autoridades y la Gestapo comienza a vigilarla. La detienen el Miércoles de ceniza de 1942 todavía con la ceniza que acababa de recibir en la frente con la excusa de haber escrito poemas satíricos sobre Hitler. Se le sentenció a muerte por “ayudar y animar al enemigo en la traición a la patria y conspirar con alta traición”. La persecución religiosa nazi costó la vida a miles de curas y monjas, pero las sentencias nunca hablaban de religión, sino, simplemente, de “traición” o “conspiración”. En esos años y los siguientes, la misma excusa se daba en el bloque soviético, y aún hoy en China o Vietnam.

Durante meses Sor Restituta se dedica a la evangelización en prisión. Los nazis la sometieron a una última prueba: si renunciaba a las Hermanas Franciscanas, le darían la libertad. Ella rechazó la oferta. Fue decapitada el 3 de marzo de 1943 en la prisión de Viena (luego decimos de la revolución francesa, pero los nazis también le dieron a la guillotina a base de bien). Sus últimas palabras conocidas fueron: “he vivido por Cristo; quiero morir por Cristo”.

El 21 de junio de 1998, Juan Pablo II celebraba en Austria la beatificación de Helen Kafka.

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