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Toc, toc, ¿quién es?

In En la Iglesia, Listado de entradas on marzo 7, 2011 at 01:00

De casualidad me he encontrado un versículo que me ha llamado mucho la atención, es Ap 3, 17.

Tú piensas: «Soy rico, tengo de todo, nada me falta». Y no te das cuenta de que eres un infeliz, digno de compasión, pobre, ciego y desnudo.

Me sorprende… Luego, dos versículos más abajo, en Ap 3, 20 dice

Mira que estoy a la puerta y llamo: si uno escucha mi voz y me abre, entraré en su casa y comeré con él y él conmigo.

Parece que Dios no fuerza nuestra puerta sino que está esperando a que le abramos y está llamando y que el paso de abrir y acogerle nos corresponde a nosotros. Es la libertad absoluta. Y esa libertad me parece un poco inquietante por la primera de las frases… Uff. Lo que me tranquiliza es que parece que Dios no se cansa de llamar a la puerta…

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  1. Y de esperar, no se cansa de llamar, pero de esperar… tampoco. ¡Qué impresionante que nuestro Dios sea así, ¿verdad?! La paz 🙂

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