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Mi vida en La Comarca

In Listado de entradas on febrero 19, 2011 at 01:00

Ayer el Señor me regaló un día estupendo, muy tranquilito y pude compartir mucho tiempo con mi mujer.

Dormí bien y me levanté animado, tras una ducha rápida me vestí y salí pitando al trabajo para poder salir pronto y poder ir a buscar a mi mujer. Fui en coche a trabajar y decidí escuchar un poco de música. Cuando llegué abrí el correo como siempre y he aquí la sorpresa ¡ho tenía ningún correo! ¿se habría estropeado internet? No qué va, era que nadie me había mandado ningún correo, ¡increíble!

En la oficina solemos ser unas 25 personas y hoy éramos unos pocos más de la mitad, la otra mitad estaba de visita en sus respectivos clientes. Se respiraba mucha tranquilidad. Me dediqué a resolver unos temas de la base de datos. Cuando terminé a eso de las 10 decidí bajar al comedor, cogí un vaso de chocolate y una galleta también de chocolate y me las subí corriendo por las escaleras. Llegué a mi sitio y me tomé mis viandas mientras leía un SMS de mi mujer para quedar a comer a la salida, le respondí y seguí toda la mañana igual de solitario y tranquilo absorto en mi programa.

Como era viernes, salí a las 14:30 sin tener nadie de quien despedirme y fui con el coche hasta la facultad donde ya estaba mi mujer esperándome. Luego nos dirigimos ha aparcar en el centro mientras me contaba cómo le había ido en sus clases.

Aparcamos y a esas horas ya no había gente por la calle así que mi mujer se puso a cantar por la calle mientras caminábamos distraídos hacia el restaurante. El restaurante también estaba casi vacío y nos sentaron en un sitio bastante apartado al lado de una ventana. Mi mujer me hizo ver que hacía mucho que no estábamos los dos solos comiendo por ahí y estuvimos charlando de unas cosas y otras. Yo me comí un plato de pasta enorme y la mitad del de mi mujer (eran realmente grandes) y luego pedimos un postre para los dos que mi mujer devoró.

Tras la comida dimos un paseito tranquilamente mientras mi mujer miraba los escaparates de ropa. Que paz, Señor, me hizo gracia pensar que éramos como esos Hobbits del Señor de los Anillos que viven en La Comarca tan tranquilos sin saber el jaleo que tiene montado el mundo. Pero en esos momentos pensé que La Comarca me parecía el mundo real y lo otro el jaleo que me quiero montar yo con mis prisas y mi estrés de otros días.

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  1. Me ha relajado leer este post 🙂

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