Qbstt

que Dios te bendiga…

In En la Iglesia, Listado de entradas on febrero 11, 2011 at 01:00

Ayer después del trabajo tuve que ir otra vez al fisio en lugar de ir a la piscina. Tengo que ir porque me dio un tirón en la espalda cuando bajaba del tren en un viaje de trabajo, poca cosa. Estos días mi mujer me va a buscar a la salida y nos vamos a casa dando un paseo. Sin embargo hoy tenía mucho que estudiar y no me iba a poder ir a buscar por lo que decidí que iba a aprovechar ese momentillo de soledad. Fui a la tienda de mi barrio a comprarme una palmera de chocolate como las que me compraba mi madre a veces cuando me iba a buscar a la salida del colegio. Pensé que si me viese mi padre me diría que cómo es posible que a mi edad me gusten esas guarrerías, mi mujer me diría que eso no es sano… Mmm no sé, pero me supo a gloria. Dando un paseo llegué al parque que está al lado de la iglesia.

Decidí que iba a entrar a saludar al Señor un momento. Cuando entré estaban a punto de empezar la eucaristía. Me senté en el último banco (tengo la manía de ponerme siempre atrás) luego decidí que me iba a quedar en misa y me puse unos bancos más alante. Como me había pillado un poco de improviso estuve pensando en si iba a comulgar o no. Decidí comulgar pero recordé que hace poco había oído a una señora decirle a su hijo que había que ayunar no sé cuanto tiempo antes de la misa, ¿será verdad? Esto me recordó la vez que me confesé por primera vez desde que era pequeño. Me acerque al cura y le solté un “hola”, él se sonrió y me dijo que se decía “Ave María Purísima”. La verdad es que me alegro de que el cura tenga paciencia y sentido del humor… Mientras empezaba la eucaristía estuve pensando que como católico soy un desastre y a veces soy un desastre por ignorancia.

Cuando estaban leyendo la primera lectura noté detrás de mí unos pasos fuertes y luego a alguien que se apoyaba en el banco de detrás. Es curioso observar cómo cada persona hace un ruido diferente al andar. Hay gente que cuando anda pisa fuerte y vigorosamente. Otros, en cambio, casi no hacen ruido, es como si levitasen. Unos dan pasos largos y otros dan pasos más cortitos. También se nota si uno anda con prisa o no…

Me di la vuelta y miré de reojo, ví que era un chico quizás un poco más joven que yo. Cuando yo le miré también él me miró a mí. Creo que los dos nos sorprendimos de ver allí a alguien tan joven. Me hizo gracia ver que vestía parecido a mí, unos vaqueros, playeros y una cazadora ceñida de cuero, la suya en negro y la mía en marrón oscuro. El chico se arrodilló, se levantó y se fue en dirección al despacho del cura. Vió que estaba cerrado, se arrodilló delante del sagrario y se dirigió a la salida de nuevo. Cuando llegó a mi altura me dio unas palmaditas en el hombro, me miró a los ojos y yo le pregunté si quería algo. Él me dijo “que Dios te bendiga”, le deseé lo mismo y se fué. Me quedé el resto de la misa pensando que a veces me pasan cosas muy raras. Cuando salí me lamenté de no haberle preguntado su nombre, tenía una de esas miradas que por mi zona llamarían “muy noble” por parecer sincera y tranquila, de frente y mirando directamente a los ojos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: