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En medio de aquel gentío

In En la Iglesia, Listado de entradas on enero 29, 2011 at 01:00

Dos o tres días antes de esta pasada Nochevieja me dijo mi mujer que había vuelto una amiga suya que está trabajando en otra ciudad. Vi venir que iba a querer que quedásemos un rato con esta chica. Uff, pero qué pocas ganas… No es que me caiga mal pero es que no tenía ganas de un café de tres horas hablando de cosas aburridas así que le dije a mi mujer que si podía ir ella sola. Me extrañó que mi mujer insistiese tanto en que fuésemos los dos y cuando la pregunté la razón, siendo sincero, no me dió ninguna explicación que me convenciese. Pero como se empeñó tanto pues hice como me decía y fuí.

Por algún extraño motivo esta amiga tiene mucha confianza conmigo a pesar de que somos muy distintos. Ella a veces se rie de mí porque me dice que soy muy “buenecito” y que a ella le gustan los chicos más “malotes”. Lo que no entiendo es por qué me cuenta a mí sus “chismes” que habitualmente son que se ha acostado con fulanito o con menganito, o que se ha acostado con uno que no sabía cómo se llamaba, o con otro que tenía novia. El caso es que yo siempre le digo lo mismo: que hace el tonto, que la utilizan como si fuera un objeto, que ella merece mucho más y que ella utiliza a los “malotes” como si fueran objetos lo cual es igual de malo. Pues con lo coñazo que soy la chica sigue empeñada en contarme sus cosas cada vez que me vé.

El caso es que quedamos los tres a tomar un café en un bar cerca de su casa dos dias antes de Nochevieja. Estuvimos hablando de su trabajo y de sus compañeras de piso. En un momento de la conversación derivó hacia donde ella la suele hacer derivar, que si estaba acostándose con un chico que tenía novia y que incluso ellas sabían las dos lo que ocurría. Mi mujer le comentó que eso no la iba a llevar a ningún lado y que era mejor dejar eso antes de hacerse más daño. En contra de todo lo que me podía esperar la chica casi se echa a llorar. Viendo cómo intentaba no llorar pensé que aquella chica era una persona muy fuerte, supuse que vivir así endurece en cierto modo a la gente.

Luego nos comentó que la tocaba trabajar el día de Nochevieja y, como trabaja en otra ciudad, quería pasar esa noche con el chico para no estar sola. Después le dejaría. Al ver a esta mujer decir eso medio llorando el que casi se echa a llorar soy yo. Sentí mucha ternura hacia la chica y me acordé de cómo lloró en la iglesia cuando nos casamos mi mujer y yo. Creo que realmente a esta chica no le gusta la vida que lleva y que si hace eso es por que le tiene auténtico pavor a la soledad.

Después mi mujer y yo volvimos a casa en silencio. Yo pensé en nuestra comunidad. Cuando dos de las chicas discutieron y se enfadaron les bastó una eucaristía para reconciliarse. Cuando un hermano estaba preocupado porque le iban a operar, el cura le dio en la eucaristía la unción de enfermos y nos contó lo animado que salió de allí. Una hermana  estuvo una temporada sin poder andar bien y otro hermano se pasaba a buscarla a casa para que pudiera ir a la iglesia. Uno de los hermanos vive bastante lejos y cuando su padre no puede llevarle me llama y me paso a buscarle con el coche. Cuando estuve preocupado por el trabajo el cura me animó, habló conmigo y me perdonó los pecados.

Realmente Cristo está allí, ¿cómo no llevar esto al resto del mundo?

canto

EN MEDIO DE AQUEL GENTÍO,
EN MEDIO DE TODA AQUELLA GENTE
UNA MUJER, UNA MUJER LE TOCÓ.

¿Quién es el que me ha tocado?
¿Quién es el que me ha tocado?
Dijo Cristo, dijo Cristo y se paró.

Una mujer temblorosa,
una mujer temblorosa
dijo a Cristo: ¡He sido yo!

Mas al tocar tu vestido,
mas al tocar tu vestido
el flujo de sangre se curó.
¡Hija! ¡Tu Fe, tu Fe te ha salvado!

Si quieres tú tocar a Cristo,
si quieres tú tocar a Cristo
lo puedes tocar con la Fe.

Que Él es el Hijo de Dios,
que Él es el Hijo de Dios
que ha venido para curarte,
para salvarte.

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  1. Estar en la Iglesia: un hermoso don de la misericordia Dios.
    Nos toca rezar por ella y por tantos que aún no están en esta Madre que nos cuida. La paz

  2. Es bonito tener una comunidad; hay que cuidar eso. Esa chica no la tiene, pero os tiene a vosotros. Quizá sois su comunidad; pero también hay que llevar cuidado con eso (es raro su monotema).
    Paz y Bien

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