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Dayenú

In En la Iglesia, Listado de entradas on enero 21, 2011 at 01:00

Antes de Navidad tuvimos una eucaristía en la que había gente interesada en entrar en la Iglesia. Éramos unas cuarenta personas en total. También estaba el párroco y unos catequistas.  Fue otra de esas eucaristías impresionantes. Yo no la preparé, pero el que lo hizo estuvo genial. El altar inmaculado y tenía unas flores grandes de unos colores brillantes y una menorah dorada con sus siete velas encendidas que daba una calidez especial al altar. El ambón era robusto de madera tallada, no era una talla recargada en absoluto pero era sólido y contundente. Fué una eucaristía también muy alegre de esas que cuando termina la gente sale animada y hablando con el vecino.

Tras la eucaristía tuvimos un ágape, algunos llevaron también la guitarra y se pusieron a tocar temas diversos de la gran cultura de la fiesta que tenemos en este pais. Desde “Pereza” hasta una sevillana que una catequista se atrevió a bailar con un pobrecillo que se partía de la risa. Un hermano nos estaba contando un chiste cuando un chavalejo de 14 años muy graciosete agarró la guitarra y comenzó a cantar el canto del Dayenú mientras sus compañeros hacían el tonto a su alrededor dando vueltas. Al final acabamos todos bailando alrededor del chico.

A veces me parece que el paganismo se quiere “apropiar” de la alegría, pero yo en la parroquia veo alegría cuando limpiamos la iglesia, cuando preparamos las celebraciones, cuando celebramos la eucaristía y también cuando tenemos ágapes. La alegría también es un regalo del Señor. El chico que cantó el Dayenú quizás lo hizo sin darse cuenta pero pienso que quizás sea un canto que define la alegría del cristiano, el Señor nos lo ha dado todo y todo gratis.

Una vez me dijeron que en el momento justo de nacer muchos nos fijamos en que venimos desnudos, venimos sin nada, pero que esto era falso, el Señor ya nos ha dado un regalo que nos tiene que llenar de alegría, nos ha dado la vida. Igual después de la eucaristía, no salimos igual que entramos, el Señor nos ha dado otro regalo, nos ha dado la Vida.

¡cuántos bienes nos ha dado el Señor!

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  1. jajaja… parece ser que la comunión es igual en los ágapes jajaja.
    Me encanta cómo describes cada cosa.
    El Señor hace nuevo todo, así que… no se “puede” salir igual que se entra, ¿no?
    La paz

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