Qbstt

Cuando el Señor nos envió en misión

In En la Iglesia, Listado de entradas on enero 15, 2011 at 01:00

Hace un tiempo, el mismo año que decidí entrar en la Iglesia con la que entonces era mi novia y ahora mi mujer, un poco antes de Pentecostés me dijeron en la parroquia que era costumbre hacer una convivencia en esta fiesta. Sin embargo ésta era una convivencia un poco especial porque se suele hacer al aire libre. En estas fechas ya hace bastante bueno y la idea de pasar un día con el resto de mi comunidad me gustó. Estuvimos discutiendo entre nosotros dónde íbamos a ir. Otras comunidades van a algún convento o colegio que tenga algo de terreno o un jardín y pasan el día allí. Nosotros no conocíamos a nadie que nos pudiese ofrecer su parcela ni siquiera podríamos ir puesto que entre todos sólo teníamos un coche. Al final uno comentó que había un autobús que nos llevaría al pinar, un sitio con mesas, una fuente y un bar. En un primer momento pensé que era muy buena idea, pero cuando me dí cuenta del lugar que me proponían empezó a no parecerme una idea tan buena. Este sitio se llenaba de gente todos los domingos y la idea de ponerme a celebrar laudes en medio de toda la gente que iba allí a comer pues no me seducía.

Para ser del todo sincero me alegré cuando una chiquita de 14 años comentó a su amiga exactamente lo que yo pensaba. Lo que no se me olvidará es la respuesta de la amiga: “pues tendrás que proclamar tu Fé, ¿no?” ¡Toma ya! una chica de 14 años nos estaba exhortando a salir por ahí y dar la cara. A veces el Señor tiene una forma muy peculiar de escoger a sus mensajeros.

Entre que no teníamos otro sitio y que después de decir esto nadie pudo decir nada más en contra, allá que nos fuimos. Parece que el Señor nos envió en misión ese día… Cuando llegamos nos dió vergüenza, claro, pero hicimos nuestro trabajo lo mejor que supimos, esto es: alabar al Señor, que para eso son los laudes. Llevamos un mantel blanco para cubrir la mesa del pinar, nos pusimos entorno a ella. Uno de nosotros, el responsable, en un extremo de la misma dirigió un poco la oración y cuando tocaba cantar se cambiaba con el salmista que iba armado con su guitarra. Al principio cantábamos bajito porque nos daba vergüenza, luego parece que uno se va animando y como si nada. Al poco de empezar comenzamos a oir a lo lejos a alguien cantar los mismos salmos que nosotros. ¡Había una comunidad de otra parroquia por allí haciendo laudes!

Al final resultó que era la última comunidad de otra parroquia que, estando en la misma situación que nosotros, había decidido ir a este sitio y eran todos como nosotros, entre 14 y 30 años. Después de los laudes nos acercamos y comimos todos juntos, echamos un partido de fútbol entre nosotros y jugamos a las cartas. Pasamos un día fenomenal.

A veces el Señor nos propone “trabajos” que, a priori, no nos gustan pero luego resultan ser estupendos. ¡qué bueno es el Señor!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: