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Multitud en el bautismo del Señor

In En la Iglesia, Listado de entradas on enero 10, 2011 at 01:00

Esta semana me sorprendí cuando iba a entrar en la iglesia por lo concurrida que estaba. Cuando entré ya estaban las sillas puestas haciendo asamblea así que esperé a que empezara la eucaristía en la puerta de la iglesia babeando encima del ipod que le han traído en reyes a un amigo. En ese momento entró un chico con cara de despistado, me saludó y me explicó que había venido a tres catequesis del anuncio del kerigma y que luego lo había tenido que dejar porque le coincidían con su trabajo. Preguntaba por el párroco, por si podía seguir recibiendo catequesis, como había visto gente entrando y saliendo había decidido entrar a preguntar. Cada vez estoy más convencido de que el anuncio del Kerigma es cosa de Dios y me alegro, porque si fuese cosa nuestra, no sé qué saldría de todo esto. Estaba un poco cohibido porque había mucho jaleo: mucha gente y muchos niños corriendo de un lado al otro así que le dije que iba a empezar la eucaristía y que si quería se podía quedar, dejó su abrigo en una silla. Luego estuvimos buscando a alguien de los que había dado las catequesis, les dejé hablando y me fui a sentar.

La gente se fue sentando en las sillas hasta que se acabaron todas las sillas que había en la iglesia así que cogieron las del despacho del cura. Como seguía sin haber sitios el cura abrió la sala/almacén y sacaron algunos de los bancos viejos, los que menos destartalados estaban. Media hora después y todos muy “juntitos” logramos comenzar la eucaristía.

La consagración me impresionó, el cura levantó el Cuerpo de Cristo, la iglesia abarrotada hasta la bandera alrededor del altar formando un semicírculo, el cura comenzó a mostrarnos lentamente el Cuerpo primero a un lado y luego al otro, a medida que se movía, la gente hacía una pequeña reverencia. Luego la dejó en el altar y el cura se arrodilló, en ese momento aquella multitud hizo una reverencia al Cuerpo de Cristo. En la Iglesia todavía resonaba el eco de la Palabra de Dios: “Este es mi Hijo amado, escuchadle.” Impresionante.

Luego el cura hizo lo mismo con la Sangre de Cristo. Imposible describirlo.

Cuando acabó la eucaristía hubo un gran bullicio, se notaba alegría en el ambiente. El chico de antes se acercó a darme el número del móvil para que le avisase cuando tuviésemos celebraciones.

Parece que todos queríamos asistir al bautismo del Señor. “Este es mi Hijo amado, escuchadle”

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  1. Me ha parecido una entrada preciosa. Muchas gracias.

  2. Qué descripción tan hermosa!
    A mí sabes lo que me han traído los reyes? (bueno, el Señor) Una catecúmena nueva, es decir, doy catequesis en mi diócesis a adultos que no están bautizados y quieren ser cristianos. Esta vez la Iglesia me ha encomendado a una chica de Marruecos, peeeeero con una condición: a parte de la preparación que hay que hacerle, la tengo que llevar conmigo todos los sábados a la Eucaristía. Es un regalazo del Señor, primero porque quiera ser hija de Dios y segundo, porque aún estando así, ella quiera vivir en la Iglesia. Es un impresionante y hermoso misterio todo esto. Así que… a por el chico ese que te dió el móvil, que no se pierda ni uno de los que el Padre nos da.
    P.d: yo babeaba por un/a catecúmena así, y mira.

  3. Muchísimas gracias por estos comentarios. Es imposible describir con palabras el gran misterio de la eucaristía ni lo grande que está el Señor con nosotros.

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