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Archive for 31 diciembre 2010|Monthly archive page

Muerto de la guerra civil española

In Cristianos en la historia, Listado de entradas, Persecución on diciembre 31, 2010 at 01:00

Una curiosidad con la que me he encontrado visitando a mi familia política es que mi mujer, por lo visto, tuvo un familiar cura al que mataron en la guerra civil. Estuvimos visitando la catedral de León a petición mía puesto que desde una excursión del colegio no había entrado. En uno de los laterales de la nave central uno de los familiares de mi mujer se paró en una cruz muy mal iluminada con nombres a los lados y me contó que allí estaba el nombre de Ovidio González Bandera que fue tío de la abuela de mi mujer.

He estado buscando por ahí algo sobre él y he encontrado alguna cosa:

Era natural de Palazuelo de Torío (1891). Fue párroco de Tolibia de Abajo y después de Manzaneda de Torío. El día de Santiago Apóstol (25 de julio) le pareció una jornada tranquila y fue caminando hasta el pueblo para decir misa. Los vecinos se enteraron por el boca a boca, pero Ovidio se empeñó en hacer tocar las campanas. Cuando terminó la eucaristía, un grupo de mineros lo apresaron y lo trasladaron a Mieres junto a dos falangistas de Colle. Un miliciano contó en San Marcos tiempo después cómo fue su muerte. «Iban en camioneta hacia Pajares y el cura voceaba sin cesar la canción Amor de los Amores y ¡Viva Cristo Rey!, además de animar a los presos haciendo cruces sobre ellos hasta que sonaron las ametralladoras y segaron sus cuerpos» (Diario de León)

El 18 de Mayo de 2009, se abrió la fase diocesana de la «Causa de Declaración de Martirio y Beatificación de los testigos de la fe del Siglo XX» que afecta a siete sacerdotes que pertenecieron al presbiterio de la Diócesis de León.

Esperemos que nunca volvamos a situaciones como éstas.

Gog

In Listado de entradas, Literatura on diciembre 30, 2010 at 01:00

Uno de los últimos libros que he estado leyendo últimamente ha sido Gog. He leído este libro más por la curiosidad de saber el final que porque me resultase interesante. Comienza citando Ap 20,7-8 “será Satanás soltado de su prisión y saldrá a seducir a las naciones de los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog”. El caso es que el protagonista se llama Gog. Es una especie de multimillonario sin ningún tipo de escrúpulo, ni moral, ni ideología, ni religión, ni estudios ni ná de ná. El libro a través de brevísimos capítulos muestra las opiniones de Gog acerca de multitud de cosas con las que se encuentra: magia, política, religión, arte. Incluso entrevistas con multitud de personajes como Edison, Einstein, Freud. El acercamiento a estos personajes es una cuestión de curiosidad y no de un conocimiento profundo de sus obras.

He pensado que en cierta manera Gog podría representar a un europeo medio. Lleno de comodidades sólo le mueve el deseo de placer o la curiosidad pero no se siente involucrado en nada. Es un mero espectador caprichoso.

En un capítulo Gog ha creado una avenida donde ha ido construyendo templos de diferentes religiones y ha traído sacerdotes de cada una de ellas. Transita de uno en uno los templos viendo sus rituales sin decidirse por ninguna. En ninguna ve a Dios. Lo realmente curioso es que no tiene en su avenida ninguna iglesia cristiana. Lo primero que hace Gog antes de construir su “avenida de dioses” es rechazar a la Iglesia.

“Yo vivo, de ordinario, en países cristianos y mi religión debería ser el Cristianismo. Pero confieso que el Cristianismo, por lo poco que conozco, me espanta. Estoy dispuesto a reconocer que es la más perfecta y la más sublime de las religiones, pero sin embargo, contradice y condena todos mis instintos más hondos Yo detesto a los hombres, y el Cristianismo me impone amarlos; soporto a duras penas a los amigos, y el Cristianismo me obliga a abrazar a los enemigos; soy uno de los hombres más ricos de la Tierra, y el Cristianismo enseña el desprecio y la renuncia a las riquezas; siento inclinación a gozar de la crueldad, y el Cristianismo me impone la dulzura y me invita a llorar el martirio de un Ajusticiado. Debo, pues, con gran sentimiento, renunciar a hacerme cristiano. Sería, de lo contrario, un cristiano rebelde e hipócrita. El Cristianismo es demasiado alto para un ser de mi especie.”

Si, el cristianismo no es una “religión más”.

Al final de toda esta suerte de vueltas caprichosas se ha decidido a “vivir, durante algunos días, como si fuese un pobre, un vagabundo, un prófugo. Vivir solo, sin la compañía ni ayuda de nadie.” Según cuenta: “he comprado a un campesino un vestido viejo y me he internado, con pocas liras en el bolsillo, en los valles de los Apeninos toscanos. ”

Tras varios días deambulando sin comer ve a una muchacha. “la muchacha sacó de su hatillo un pedazo de pan moreno, se acercó a mí y me lo ofreció con una sonrisa tímida murmurando algunas palabras. Había comprendido que yo tenía hambre. Le di las gracias como supe y mordí el pan con voluptuosidad. No he sentido jamás un sabor tan bueno y rico. ¿Será éste el verdadero alimento del hombre y ésta la verdadera vida?”

Curioso, el libro termina con esta pregunta que parece más un comienzo que un final… Viene a mi mente la historia de San Francisco. 🙂

Católicos por el mundo

In En la Iglesia, Listado de entradas on diciembre 29, 2010 at 01:00

Hace unos años, cuando estaba perdido en el mundo, hice el Camino de Santiago. En el camino conocí a dos coreanas que no entendían ni papa de español. En un principio pensé que serían turistas japonesas haciendo unas vacaciones un poco extravagantes. Recuerdo estar bajando hacia un valle cerca de León donde había un pueblecito muy pequeño. De la torre del pueblecito salía una música como de misa que tenían puesta a todo trapo por lo que hice toda la bajada hasta el pueblo detrás de dos asiáticas oyendo canciones de misa. Vamos, todo un cuadro. Cuando llegamos al pueblo y entramos en la iglesia para mi sorpresa las asiáticas se arrodillaron “como si estuviesen rezando”. Yo me dediqué a comentar a una señora con aspecto de monja que estaba por allí que si no le parecía un poco raro ver a las japonesas rezando. La mujer se echó a reír y me dijo que eran coreanas y que allí también había católicos. Vamos, que estaban rezando de verdad. Por supuesto cuando volví a casa investigué eso de los católicos coreanos.

Los laicos llevaron la fe católica a Corea al final del siglo XVI. La evangelización era muy dificil porque Corea se mantenía aislada del mundo, excepto por los viajes a Pekín para pagar impuestos. En uno de esos viajes, hacia el año 1777, algunos coreanos cultos obtuvieron literatura de los padres jesuitas en China. Su estudio, que al principio era sólo una curiosidad hacia una teoría nueva, se transformó en Fe. Conocieron gran parte de la doctrina católica por medio de los libros, estudiando solos. Después de haber comprendido la importancia del bautismo, enviaron a uno de ellos a Pekín para que fuera bautizado. Según parece en el año 1784 Lee Seung Hun, uno de ellos, fue enviado a Pekín donde fue bautizado con el nombre de Pedro. Luego volvió a Corea y bautizó a sus colegas. Corea, en efecto, fue evangelizada por laicos coreanos. La Iglesia coreana comenzó de esta forma tan singular. No hay nada igual en la historia de la Iglesia.

Doce años después, un sacerdote chino fue el primer cura que logró entrar secretamente en Corea. Encontró allí 4000 católicos. Ellos nunca habían visto un sacerdote. Siete años mas tarde, en medio de gran persecusión, habían 10,000 católicos. La Iglesia coreana fue muy perseguida por el gobierno, porque en aquel entonces la religión de Estado era el confucionismo.

El primer cura coreano fue San Andrés Kim Taegon que era hijo de nobles coreanos conversos. Su padre, Ignacio Kim, fue martirizado en la persecusión del año 1839 (fue beatificado en 1925 con su hijo). Andrés fue bautizado a los 15 años de edad. Después viajó 1,300 millas hasta el seminario mas cercano, en Macao, China. Seis años después se las arregló para volver a sus país a través de Manchuria. Ese mismo año cruzó el Mar Amarillo y fue ordenado sacerdote en Shangai. Era el primer sacerdote nacido en Corea. En 1846 fue arrestado, torturado y decapitado junto al rio Han, cerca de Seúl. Tenía 25 años.

La persecución en Corea duró unos cien años y hubo más de diez mil mártires. La libertad religiosa se obtuvo después del pacto entre Corea y Francia en 1886, hace ciento veinte años. Pero esta libertad no duró mucho porque en 1910 Japón invadió Corea y el país estuvo sometido al dominio japonés durante 35 años. En este tiempo, la Iglesia coreana vivió bajo el duro control y la vigilancia del gobierno japonés. Corea obtuvo la independencia en 1945, cuando terminó la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, Corea, por decisión de los Estados Unidos y de la Unión Soviética, fue dividida en dos partes: Sur y Norte. Esta división influyó mucho en el destino de la Iglesia coreana. Cuando Corea fue dividida, había en el Sur unos cien mil católicos repartidos en unas cien parroquias, mientras que en el Norte eran 55.000, en unas 50 parroquias. Así pues, dos tercios del total estaban en el Sur y un tercio en el Norte. El régimen comunista, que comenzó entonces a gobernar en Corea del Norte, se contrapuso con la fuerza a la Iglesia. De los 166 sacerdotes y religiosos presentes en aquellos años en el Norte, hoy no se sabe nada: no sabemos si siguen vivos. Hoy en el Norte no queda ni siquiera una parroquia: ningún sacerdote, ninguna religiosa. Y tampoco se sabe cuántos católicos hay.

Hoy en día los católicos en Corea del Sur son unos cuatro millones y medio, repartidos en 16 diócesis. Esto significa que el nueve por ciento de la población es católica. La Iglesia coreana ha crecido mucho y está en primera fila en la evangelización de Asia. Muchos misioneros coreanos se encuentran en los países del Sureste asiático, en África, en Mongolia y en China.

Crimen y castigo. Locura y cordura

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on diciembre 28, 2010 at 01:00


En “Crimen y Castigo” de Dostoievski vemos como el protagonista actua en un principio como racional y orgulloso. Ese orgullo le lleva a matar a una anciana. Me parece escalofriante la auto-justificación que intenta hacer el protagonista del asesinato que cometió: la anciana era una malvada vieja usurera, ¿acaso no estaría mejor el mundo sin ella? (en el fondo es la misma auto-justificación para cualquier asesinato. Lo considero el mismo razonamiento que para un aborto o una eutanasia.) En la mente del protagonista poco a poco se va desarrollando la irracionalidad. Llega un punto en que el asesino tiene un diálogo interior que es el de un auténtico demente.

Al final de la historia parece que la cordura vuelve cuando el asesino confiesa y es castigado, sin embargo la plenitud de la redención sólo llega cuando descubre el amor y la Fe.

Una cosa que me llama la atención de esta historia es la relación con la entrada del otro día: “Locura” en la que Chesterton en “Ortodoxia” tomaba como punto de partida la existencia de la locura para proponer que la obsesión por la razón como única vía hacia la verdad lleva a la locura y que la Fe nos devuelve a la cordura.
He estado mirando por curiosidad las fechas en las que ambos, Dosoievski y Chesterton escribieron sus libros. “Crimen y Castigo” fue escrita en 1866 y “Ortodoxia” se escribió en 1908. ¿Quizás a Chesterton se le ocurrió su idea leyendo “Crimen y castigo”? Esta claro que esto es una idea peregrina que se me ha pasado por la mente y obviamente es imposible de demostrar. Sin embargo, parece que estos dos grandes escritores (pensadores) coincidieron en la idea de que la pura razón es una chaladura y que es la Fe la que devuelve la cordura…

Persecuciones que unen

In Cristianos en la historia, Listado de entradas on diciembre 27, 2010 at 01:00

Se desconocen las fechas exactas de su nacimiento y muerte, pero parece ser que Ponciano nació en Roma y su padre se llamaba Calpurnius. Lo que si se sabe es que Ponciano fue hecho papa el 21 de Julio de 230. Cuando comenzó su pontificado había un cisma en la Iglesia que había provocado Hipólito, un cura que no aceptó la elección del diácono Calixto como papa en el 217 (el predecesor de Ponciano), en esta fecha se había erigido en jefe de una comunidad disidente, estimando que él representaba a la tradición, en tanto que Calixto y sus sucesores (Ponciano) cedían peligrosamente al último capricho.

En el 235, al emperador Maximino el Tracio le dió por perseguir a la Iglesia dirigiéndose directamente a su cabeza. El emperador tampoco era una persona muy de Iglesia y cuando vio que había dos grupos de cristianos no entendió la cosa bien y para curarse en salud arrestó al papa y a Hipólito. A ambos dos los condenó a trabajos forzados en las minas de la isla de Cerdeña.

Para que la Iglesia no se viera privada de cabeza en circunstancias tan difíciles, Ponciano renunció el 28 de Septiembre de 235, tras él Anteros fue elegido papa. Poco antes de esto o poco después Hipólito también renunció.

En el destierro de Cerdeña Hipólito llegó a reconciliarse con la Iglesia Romana. Los dos no tardaron en encontrar la muerte en Cerdeña. Después de la persecución, el papa Fabián (236-250), pudo llevar a Roma los cuerpos de ambos mártires, de hecho Ponciano fue sepultado el 13 de Agosto en la cripta papal de la Catacumba de Calixto, y el de Hipólito en el de la vía Tiburtina.

El Martirologio Romano establece su fiesta el 19 de Noviembre.

Pronto cayó en el olvido que Hipólito había sido el autor del cisma. Sólo se tuvo presente al mártir y doctor, hasta tal punto que un dibujo del siglo IV asocia sus nombres a los de Pedro y Pablo, Sixto y Lorenzo. Si, así es la Iglesia, no sólo perdona, sino que además olvida.

Locura

In Listado de entradas, Literatura, Razones para la fe on diciembre 26, 2010 at 01:00

El segundo capítulo del libro “Ortodoxia” de Chesterton se titula “El maniático”. Me encanta. En primer lugar trata de poner un punto de partida para comenzar todo un discurso acerca de la razón y la fe. Según Chesterton, los antiguos sabios habrian partido en sus razonamientos de un hecho indiscutible que es el pecado. Hoy en día este concepto es tan discutido que propone para su razonamiento partir de un hecho ampliamente aceptado: la locura.

“Los modernos maestros de la ciencia insisten, sobre la necesidad de basar toda investigación, en un hecho. Los antiguos maestros de religión, se mostraron igualmente entusiastas de esa teoría. Empezaron basándose en el hecho del pecado; un hecho tan evidente como las patatas. Fuera posible o no fuera posible que el hombre se purificara con ciertas aguas milagrosas, no cabe duda de que necesitaba purificación. Pero algunos caudillos religiosos de Londres, relativamente materialistas, comenzaron en nuestros días a negar, no la discutible milagrosidad del agua, sino a negar la indiscutible existencia de la mancha”, es decir, el pecado, y añade: “Los santos más intransigentes y los más obcecados escépticos, por igual unos y otros, tomaron el positivo mal, como punto de partida de sus argumentaciones.”

“En esta situación especialísima, evidentemente ahora no es posible (con una esperanza remota de aceptación general) comenzar como comenzaron nuestros padres, basándose en el hecho del pecado. Este mismo hecho que fue para ellos (y es para mí) tan evidente como la luz, es precisamente el hecho que ha sido discutido o negado. Pero aunque los modernos nieguen la existencia del pecado, supongo que no han negado aún la existencia del manicomio.”

Tras esto postula que el ir más allá de la pura razón es lo que nos proporciona algo de cordura. Sólamente es la obcecación en la razón, muchas veces enfocado en un sólo aspecto de la realidad, el que provoca la locura. Comenta que si hubo alguna vez un poeta loco, no era un loco por su poesía, sino por su racionalismo. Y precisamente sería la poesía la que proporcionaba a éste un poco de normalidad a su vida. Chesterton aclara que su objetivo no es atacar la lógica o la razón, las cuales alaba, sino la obsesión por utilizar sólo la razón para conocer la verdad.

“El poeta sólo pretende entrar su cabeza en el cielo. El lógico es el que pretende hacer entrar el cielo en su cabeza. Y es su cabeza la que revienta.”

Significados Narnia: agua y muerte

In Listado de entradas, Literatura on diciembre 25, 2010 at 01:00

Dice el punto 1220 del catecismo a propósito del bautismo: “Si el agua de manantial simboliza la vida, el agua del mar es un símbolo de la muerte. Por lo cual, pudo ser símbolo del misterio de la Cruz. Por este simbolismo el bautismo significa la comunión con la muerte de Cristo.”

Tras toda la aventura, los protagonistas se dirigen hacia el este. Una vez habían llegado al este, probaron el agua del mar y descubrieron que era agua dulce, tal y cómo se le había prometido en el “bautismo” del ratón Ripichip como en la entrada del bautismo. Entonces comparan el agua del mar con la luz de esta forma:

“-Se.., se parece a la luz más que cualquier otra cosa -dijo Caspian.-Eso es lo que es -dijo Ripichip-. Luz que se puede beber. Debemos estar muy cerca del Fin del Mundo ya. Hubo un momento de silencio y luego Lucía se arrodilló en la cubierta y bebió agua del balde. -Es lo más delicioso que jamás he probado -dijo con una especie de resuello-. Pero es bien fuerte. Ahora no tendremos necesidad de comer nada más.”

Cuando llegaron al final de su viaje “vieron algo maravilloso frente a ellos. Parecía como si un muro se irguiera entre ellos y el cielo, un muro gris verdoso, tembloroso, reluciente. Entonces salió el sol y lo vieron asomara través del muro, que tomó los maravillosos colores del arco iris. Después se dieron cuenta de que el uro, en realidad, era una gran ola, una inmensa ola, una ola sin fin, fija en el mismo lugar, como casi siempre ves al filo de una catarata.”

Es llamativo cómo Lewis hilaría el símbolo del agua desde la promesa en el peculiar “bautismo” de Ripichip hasta el final de la aventura en el mar de camino hacia el reino de Aslan. Compararía el bautismo con una clave o una promesa para llegar al cielo (reino de Aslan) y cómo el último paso del viaje hasta este reino se hace ascendiendo aguas arriba, por lo cual sería Aslan quien determina si se asciende o no.

Otras referencias:

Cuento del misterio de la Navidad

In Cuentos y relatos, Listado de entradas on diciembre 24, 2010 at 01:00

Al final este año en lugar de enviar una postal de navidad por correo se me ha ocurrido escribir un cuentecillo que he mandado a mis familiares y amigos. Es el siguiente:

Desde el principio de los tiempos Dios tuvo en su mente a un hombre. Llegados a un punto del perfecto plan de Dios tuvo tanta generosidad que le dió la vida. Y no sólo eso sino que le dió multitud de dones y de bienes para que fuese feliz, le hizo poco menos que los ángeles. Con el tiempo el hombre fue creciendo y comenzó a dar por supuesto todo lo que Dios hacía por él. De hecho a veces se felicitaba porque consideraba que era mérito suyo y no de Dios. Llegados a un punto el hombre se sintió insatisfecho y profundamente infeliz. Sólo se fijaba en lo que él quería y no en todo lo que le había sido regalado.

Dios le miró con ternura y decidió hacer algo por él. Se le acercó un día y le preguntó al hombre si era feliz. Él le respondío que no era feliz en absoluto. Entonces Dios le propuso que le pidiese algo que realmente le fuese a hacer feliz. El hombre, sin pensárselo dos veces, le pidió disponer de toda la comida que quisiese sin necesidad de trabajar. El Señor se puso manos a la obra y cada día le preparaba un gran banquete en el que no faltaba de nada. El hombre estaba encantado, comía todos los días a lo grande. Sin embargo, con el tiempo, poco a poco se fue cansando. Un día Dios le preguntó si era feliz a lo que el hombre le respondío que no, que para ser feliz necesitaba una gran casa para poder vivir en ella. Entonces el Señor ni corto ni perezoso le construyó una gran mansión. No le faltaba de nada, era enorme y sin hipoteca. El hombre estaba encantado y vivió en su mansión mucho tiempo. Pero llegó un punto en que tampoco la mansión le bastaba. Entonces Dios le volvió a preguntar si era feliz, a lo que el hombre respondió que no, que necesitaba también un coche. Entonces el Señor le regaló un coche estupendo cuyo combustible nunca se gastaba, era fenomenal. El hombre tan contento, se dedicó a recorrer el mundo en su coche. Viajó y vio cosas fantásticas, era genial, pero llegó un punto en el que se cansó de viajar y volvió a las andadas. Volvió Dios a preguntar al hombre y éste le dijo que para ser feliz exigía que le diese una fortuna para poder irse de compras. El Señor con paciencia colmó las exigencias del hombre que comenzó a comprar compulsivamente. Acaparó todo cuanto pudo pero llegó un punto en el que tampoco el dinero le bastaba para ser feliz.

El hombre se entristeció mucho y pensó que nada le iba a hacer plenamente feliz. Entonces el hombre comenzó a vaciar su corazón de todas las cosas que tenía. El dinero y el resto de cosas que había conseguido ya no significaban nada para él, estaba harto de todo eso.

Entonces Dios, que sabía lo que había en el corazón del hombre y le comprendía, decidió hacerle un regalo por su cuenta. Era un regalo que el hombre jamás podía haber sospechado y que su razón no podía alcanzar a comprender. El Señor encarnó a su Hijo en el vientre de una virgen llamada María y le dió una familia, la familia de Nazaret. En el momento en que María se puso de parto, su esposo, José, estaba nervioso porque hacía frío y nadie quería darles alojamiento. No tenían ningún rinconcito caliente donde cobijarse para que naciese el pequeñín. Dios desde lo alto miraba sonriendo puesto que sabía que todo iba a salir bien. Llegados a un punto de su camino José y María vieron el corazón vacío del hombre y se metieron en él. En ese glorioso momento el Niño Jesús nació, y nació llenando de calor y de alegría ese pobre corazón vacío del hombre. En ese mismo momento el hombre lloró de felicidad.

¡Feliz Navidad!

Las siete espadas de Narnia y los siete caballeros

In Listado de entradas, Literatura on diciembre 23, 2010 at 01:00

Para demostrar la teoría de que en este mundo hay neocatecumenales pa’ to’ sigo con las explicaciones de Narnia.

Pienso que las siete espadas que tienen los siete caballeros de Telmar en la peli de Narnia simbolizan las siete virtudes: humildad, caridad, castidad, paciencia, templanza, compasión y diligencia. Esto sería así porque consideraría que estas virtudes serían las siete armas para combatir los siete pecados capitales: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

Los caballeros de Telmar habrían fracasado porque habrían caido en sucesivas tentaciones.

En un momento de la aventura los protagonistas no tienen para comer y son guiados por la estrella hasta una isla en la que hay una mesa con un banquete preparado. Este banquete podría simbolizar la ecuaristía. La idea me parece bastante bonita, en medio de todos los acontecimientos de la vida, cuando tenemos hambre nos encontramos un banquete preparado para nosotros y ese banquete es la eucaristía. Los protagonistas podrían haberse dado media vuelta cuando sintieron hambre, se podrían haber planteado qué comerían y qué beberían. El Señor lo tiene todo previsto, no elige a los capacitados sino que capacita a los que elige. En cada eucaristía Cristo vuelve a dar cumplimiento de la Pascua en su Cruz, así podremos experimentar el Cielo aquí mismo.

Cuando llegan allí encuentran a tres de los caballeros dormidos en la mesa. Al principio pensaron que la comida podía estar envenenada pero no era así, el banquete está preparado para que los hambrientos coman de él. Los caballeros estaban dormidos porque no se presentaron en condiciones al banquete. Antes del banquete es necesaria la reconciliación con el hermano e ir libres de pecados graves.

Otras referencias:

Postales navideñas

In Listado de entradas on diciembre 22, 2010 at 09:25

Este año como todos los años ha empezado a llegar a mi cuenta de correo del trabajo alguna que otra postal electrónica. De momento me han llegado tres, una es de un cliente, otra es de una división de mi empresa y la última es de una persona que trabaja en la empresa y tiene a bien enviarnos una postal a todos.

La primera postal (la del cliente)

¡Pues mira que majo! Pone “Feliz Navidad” y pone la foto de un acebo. Todo muy típico navideño y sin aparente frío laicismo. Quizás poco atrevido y un poco sosete pero me gusta.

Nota mental: invitar a un café a este cliente.

La segunda postal (la de una de las divisiones)

Bueno, primero hay que aclarar que las ondas que salen del camello de más a la izquierda son una bromita porque la empresa se dedica a temas de telecomunicaciones en el transporte, se supone que el camello tendría uno de los transmisores. Los puntos a favor son: que han puesto un tema cristiano como son los reyes magos siguiendo a la estrella hasta Belén, que cuando la abres suena la melodía de un villancico y que cuando pasas el ratón por encima aparece un reguero de estrellas alrededor del puntero muy majo. Si además, hubiesen puesto “feliz Navidad” en lugar de ese triste “felices fiestas” hubiese estado mucho mejor.

La tercera postal (la del empleado de la empresa que nos ha mandado su postal a todos). Esta si que es una postal que me guste.


Bueno, yo creo que es un balance totalmente positivo (quitando el “felices fiestas” tan tontorrón.) A ver si logro sacar un ratillo y hago yo una postal navideña de las buenas para mandarla al correo electrónico. 🙂