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¿de qué sirve ganar el mundo si pierdes el alma?

In En la Iglesia, Listado de entradas, Razones para la fe on abril 12, 2011 at 19:33

He encontrado un artículo que cuenta cosas de mi forma de pensar acerca de la sociedad de la que nos ha tocado formar parte. Y no, no voy a acusar a nadie en concreto de esto, ni entrar en demagogias fáciles, ni siquiera a una ideología o un partido concreto porque estoy seguro de que también formo parte y fomento ésta. Y qué narices, tampoco tengo claro el camino para salir de esto. Sólo sé que sin Dios caminamos a ciegas.

Yo he tenido esa misma sensación de la que habla el artículo y experimentada completamente en carnes propias sobre todo cuando trabajaba en Madrid (horario de 8:00 a 20:00 ó 21:00 ó 22:00 ó más, una hora para comer y había días que comía un sandwich de la máquina). Ahora también sufro esto un poco porque ser ingeniero es lo que tiene, aunque no tanto, ni de lejos (en las provincias la vida es más relajada, ya ves, soy más bien provinciano…)

Y todavía recuerdo la mirada de extrañeza (incluso me atrevería a decir de desprecio) de mi jefe cuando le pedí el translado. Y las conversaciones con la jefa de una subcontrata: estaba en proceso de hacerse la inseminación artificial porque “no tenía tiempo para buscar pareja y relacionarse”. Y no lo digo con ánimo de chinchar, es que para mí el oír esto de su boca resultó todo un shock. Y en gran medida fue una de las cosas que me hizo salir de allí pitando. Y también “buscar” a Dios. Cuando el ídolo del dinero cae te puede pillar debajo… Aunque claro, yo todavía no estaba en el Camino, vamos, ni siquiera sabía que existía algo que se llamaba Camino Neocatecumenal, pero una cosa tenía clara a mi familia no la iba a cambiar por nada del mundo… aunque, claro, hay que trabajar porque hay que comer todos los días, es lo que tiene.

Sólo lo voy a poner a continuación y que cada cual piense lo que le parezca:

¿Realmente esto es lo que queremos?

¿Cuándo nos daremos cuenta de que ahí reside el problema y no en la lucha de clases, el partidismo político o la acumulación de bienes y servicios?

¿Solo existe lo que somos capaces de percibir por los 5 sentidos?Si esto fuera así tendríamos que afirmar tácitamente que los rayos X, o inicialmente reconocidos como rayos incógnita, son invención de mentes fraudulentas. Tampoco existiría la luz ultravioleta, como ejemplo de otras muchas cosas más.Una vez llegados a la conclusión de que efectivamente hay cosas que son reales y que no somos capaces de captar con la limitación de nuestro cuerpo-materia, irremediablemente podemos llegar a otra conclusión: No existe lo que no es demostrable por la ciencia o lo que no es susceptible de ser medido.

Por esa lógica racionalista podríamos llegar a la conclusión de que hasta que el hombre no desarrolla una técnica capaz de demostrar un hecho plausible mediante la experiencia, esa realidad no existe. Una vez concluida la veracidad de la demostración entonces como por arte de magia existe algo que antes dábamos por falso. No obstante, para más inri creemos que podemos cuantificar todo cuanto nos rodea. Medir al ser humano en escalas que figuran bajo un valor determinado. El ser humano de esta forma pasa a ser en términos exclusivistas un animal, expuesto al análisis según sus diversas facetas: homo económicus, homo sapiens, ente biológico etc. Sin embargo, siempre existen preguntas que nos superan, que superan los márgenes finitos de nuestra capacidad de raciocinio. Y claro, por supuesto, hay cosas que existen antes de ser demostradas y que no pueden ser cuantificadas ni medidas a base de cálculos científicos, por ejemplo: el amor, la amistad, la justicia. ¿Dame un kilo de amor, dame tres metros de justicia?

La lógica racionalista de Descartes se cae como una baraja de naipes al igual que lo hace el empirismo de Hume. Por ende, también lo hacen los criterios ampliables a la artificialidad antinatural de Rousseau o el método a posteriori exclusivista del tecnócrata más inhumano.Pues bien, esto es un peligro que atenta para “verdadera buena vida” del ser humano. De hecho el peligro que acecha constantemente en nuestro mundo actual. Producto de ello tenemos el Occidente del consumo, de la impersonalidad, de la frustración, de la fragilidad como sociedad.

“Podemos hacernos una idea de una sociedad tan espantosa cuando vemos en un tren de cercanías de suburbio a hombres cansados volver de su duro trabajo a sus pequeñas casas, donde se encierran para comer y dormir hasta que vuelven a la fábrica o la oficina. En ese momento uno aprecia lo que se ha perdido en la sociedad: la cálida hospitalidad, una relajada y larga conversación, un consejo amigable o servicios voluntarios y no recompensados”, observó nítidamente Bertrand de Jouvenel en “La ética de la redistribución”.

“Veo una masa innumerable de hombres semejantes e iguales, inclinados sin descanso sobre sí mismos para procurarse placeres pequeños y vulgares, con los que llenan su alma. Cada uno de ellos retirado aparte, vive como extraño al destino de todos los demás, sus hijos y sus amigos particulares forman para él toda la especie humana; en lo que concierne a sus conciudadanos, vive al lado de ellos, pero no les ve; les toca pero no les siente; no existe más que en sí mismo y para si mismo y si le queda todavía una familia, en todo caso se puede decir que no tiene patria.”, percibió también Alexis de Tocqueville en “La democracia en América”.Y bien, esto pasa en la sociedad del “progreso”, en la sociedad que más altos bienes ha alcanzado desde el inicio de la historia. Hoy un pobre vive mejor materialmente hablando que un rico del siglo XVIII.

Sin embargo, ¿por qué aún la sociedad siente un vacío?, ¿por qué los casos frustración y depresión aumentan sus cifras cada año?, ¿por qué la ingesta de alcohol u otras sustancias que contienen la medida justa para alejar al ser humano de la realidad aumentan año tras año de forma alarmante?¿Esto es realmente lo que queremos?¿Realmente este es el mundo que tanto protegemos y al que tanto nos aferramos como drogadictos dependientes de su dosis maligna y cruel que apaga la frustración de haber negado la Verdad? ¿De qué te sirve ganar el mundo si pierdes el alma? Occidente hace tiempo que la perdió… ¿Cuándo nos daremos cuenta de que ahí reside el problema y no en la lucha de clases, el partidismo político o la acumulación de bienes y servicios? ¿CUÁNDO?

Fuente: aquí

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